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Pero más allá de las diferentes lecturas que pudo generar la norma, lo que queda claro es que diversos sectores podrían verse afectados. El comercio es uno de ellos. Según el director ejecutivo de Fenalco Bogotá, Francisco Ochoa, se trata de una medida que a la postre podría acarrearles importantes pérdidas a los comerciantes y vendedores que usan el carro como herramienta de trabajo. "La Administración nunca nos consultó la medida para determinar las posibles variables socioeconómicas", señala el vocero.
Otra de las posibles secuelas que puede dejar la medida es la proliferación de falsificadores de placas. Al menos eso piensa Peñalosa, quien sugiere ponerles a los carros calcomanías con los números de las placas para evitar el 'gemeleo'. "En São Paulo, por ejemplo, usan unos candados especiales sobre las placas que solo se pueden quitar con aparatos que tienen las autoridades", comenta el ex alcalde.
Pero no todas las consecuencias son negativas. Los defensores del medio ambiente destacan del Pico y Placa el hecho de que saldrán de circulación más de 500.000 carros al día, algo que le dará a la ciudad un aire más limpio y una mejor calidad de vida.
Y aunque las críticas han sido contundentes y han tildado la medida de ligera, el secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, asegura que este es el resultado de un proceso en el que la Administración Distrital viene trabajando desde octubre del año pasado.
Desde el punto de vista político, el alcalde Moreno dio una muestra de que puede tomar decisiones difíciles. Y también se quitó, al menos por ahora, el rótulo de que no hace nada, que había sido el preferido de sus opositores.
En marzo saldrá su libro sobre lo que vivió en cautiverio, que dará mucho de qué hablar.