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Vea en Recursos Relacionados algunas recetas con los sabores de Mutis.
Víctima de una apoplejía, el 11 de septiembre de 1808, a los 76 años, murió José Celestino Mutis en Santa Fe. Pomposamente fue sepultado en el presbiterio de la iglesia de Santa Inés, y años después sus restos fueron trasladados a la capilla de La Bordadita, en la Universidad del Rosario, donde reposan hasta el día de hoy.
Aunque han pasado dos siglos, la influencia de Mutis en diversas áreas del conocimiento no deja de sorprender a los estudiosos de su vida y obra. Al fin y al cabo, dirigió uno de los acontecimientos más importantes de la Ilustración en la Nueva Granada: la Expedición Botánica.
El objetivo de la misión encomendada al presbítero de Cádiz (España) era conocer la riqueza natural del territorio e investigar nuevas plantas y sus aplicaciones medicinales, lo que implicó recolectar, clasificar y pintar las especies descubiertas. Mutis, que había llegado a la Nueva Granada en 1760, inició sus actividades en Mariquita en 1783. Estudió cerca de 20.000 plantas, que fueron clasificadas en un herbario, además de realizar trabajos en astronomía, geografía y física.
Pero las repercusiones de su trabajo fueron más allá de la ciencia: por ejemplo, en su empresa participaron varios de los futuros patriotas de la Independencia -Eloy Valenzuela, Francisco Antonio Zea, Francisco José de Caldas y Jorge Tadeo Lozano-; las ilustraciones de la expedición influyeron en posteriores representaciones de la naturaleza en el arte y, más recientemente, un grupo de chefs ha elaborado recetas con las especies comestibles descubiertas, y un grupo de promotores turísticos quieren convertir la ruta que siguió la expedición en un circuito para viajeros 'gomosos' de la Historia y la naturaleza.
De todo un poco, tal como fue el talante de Mutis. No en vano pasó a la historia como 'el Sabio'. Y con justa razón dará que hablar durante estos días con motivo del bicentenario de su muerte.
PIONERO EN SALUD PÚBLICA
Aunque el principal reconocimiento a José Celestino Mutis es producto de su pasión por la botánica, su influencia como médico marcó un hito en las incipientes aproximaciones de políticas de salud pública en los entonces territorios del Nuevo Reino de Granada. De hecho, llevó a cabo la primera gran campaña de salubridad pese a la resistencia de las autoridades del Virreinato en los tiempos de la 'Gran Peste', que en 1782 mató a 3.000 de los 15.000 habitantes de Santa Fe.
En ese momento, a José Celestino Mutis lo tildaron de irresponsable e inclusive de loco cuando propuso la inoculación masiva con cepas benignas de viruela como alternativa para combatir la epidemia de ese mal que se enraizó en la ciudad.
El sabio hizo caso omiso de sus detractores y como muestra de su convencimiento, él mismo introdujo en su cuerpo -a través de una pequeña incisión entre el índice y el pulgar de sus manos- una muestra de pus extraída de la ampolla de un afectado; después lo hicieron algunos de sus discípulos y más adelante 36 niños enfermos del orfanato. Al cabo de unos días, los menores empezaron a mejorar, el científico no presentó síntoma alguno de decaimiento y pese a la incredulidad de la mayoría, unos 1.000 afectados decidieron someterse al tratamiento. Al final, salvaron sus vidas.
Esta experiencia convenció al virrey Caballero y Góngora para establecer decretos con una serie de medidas tendientes a sistematizar el uso de la inoculación en situaciones de epidemia.
Por ello, según cuenta Gonzalo España, historiador y autor del libro José Celestino Mutis, el sabio de la vacuna (Panamericana Editorial), al sabio se le considera el precursor de la salud pública en el país.
Además de ello, Mutis consolidó una botánica farmacéutica, que hoy es base de cientos de medicamentos, a partir de la sistematización del conocimiento indígena.
MUTIS Y EL ARTE
La influencia de Mutis en artistas nacionales ha sido notable. En constante diálogo con la ciencia, una colección de arte contemporáneo se ocupa de la naturaleza, como se apreciará en la exposición 'Historia natural y política: representaciones y conocimientos del mundo y de la naturaleza americana', a partir de la semana entrante en la Casa Republicana de la Luis Ángel Arango, en Bogotá.
La artista Johanna Calle igualmente ha establecido la relación con la naturaleza en la exposición 'Zona Tórrida' (Casas Riegner, 2006), en la que hizo una reconstrucción de hojas, algunas de las cuales tienen bifurcaciones.
Alberto Baraya, con su herbario de plantas artificiales, también hizo una versión actual de la tarea de Mutis. En un trabajo de taxonomía recolectó especies creadas por el hombre para mostrar que la naturaleza de la generación actual es de plástico.
EL SABIO SABOR
Quince recetas a partir de las 21 especies comestibles identificadas durante la Real Expedición Botánica. Ese fue el resultado del proyecto 'Los sabores de Mutis', ideado por Catalina Ramírez Vallejo, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. La investigación estuvo a cargo de José Antonio Amaya -curador del Museo Nacional-, el escritor William Ospina y los chefs Leonor Espinosa, Catalina Vélez y Carlos Yanguas. Especies como la vainilla o la curuba han sido transformadas en bocados, cuya respectiva receta irá acompañada de la lámina de cada planta.
LA RUTA DE MUTIS
Son 412 kilómetros de un recorrido que siglos atrás emprendió José Celestino Mutis atraído por la riqueza natural de la Nueva Granada.
1. BOGOTÁ. El Jardín Botánico de Bogotá tiene el nombre del sabio José Celestino Mutis. Es un oasis en medio de la ciudad con miles de especies naturales a las que les han acomodado sus propios microclimas para que puedan conservarse. Allí encontrará la Mutisia clematis, la famosa flor que bautizó el científico Linneo en honor al sabio monje español.
Estudió actuación y teatro en Miami y Nueva York, y a sus 25 años debuta en el cine como guionista y actor de La Milagrosa.