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¿PROBLEMA DE LA LEY?
Yaneth Gómez, coordinadora de un colegio distrital en Fontibón, admite sentirse maniatada por la ley porque no puede aplicar sanciones. "No hay autoridad ni normas en la casa, y en el colegio los muchachos saben que con el Código de la Infancia y la Adolescencia y el Manual de Convivencia -que no puede sobrepasar la ley-, estamos desarmados. Lo máximo que podemos hacer cuando alguien comete una falta es hablarle", sostiene.
En el caso de Bogotá, la Secretaría de Educación es consciente de que hay que reformar los manuales de convivencia para que incluyan, además de los derechos de los estudiantes, sus deberes, sus compromisos y las consecuencias a sus infracciones.
"Los manuales de convivencia están centrados en el tema de los derechos porque así lo orienta el Código de la Infancia y la Adolescencia. Pero efectivamente van a ser ajustados", asegura William René Sánchez, subdirector de Integración de la Secretaría de Educación del Distrito.