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LOS CERCA DE 110.000 habitantes de Malambo, municipio al norte del departamento del Atlántico, viven desde hace un mes en zozobra. La Gobernación y el Ministerio de Hacienda les confirmaron que por los 21.000 millones de pesos de deudas y el fracaso del acuerdo de reestructuración de pasivos están en una encrucijada: o la Alcaldía adelanta un saneamiento fiscal profundo en el corto plazo o resigna al municipio a ser inviable y termina como la sexta localidad de Barranquilla. "La situación es insostenible -dice Ana Lucía Villa, directora de Apoyo Fiscal de Minhacienda-. El déficit ha crecido y realmente no hay cómo cubrirlo. Lo mejor es que se fusione con Barranquilla".
Pero Malambo no es el único municipio a punto de desaparecer en el Atlántico. Soledad, que busca acogerse a la Ley 550 luego de multiplicar por cuatro sus deudas, pues en el último año pasó de 20.000 millones a 82.000 millones, y Candelaria, que recibe cada año por predial 40 millones de pesos pero su planta administrativa le cuesta 1.000 millones y para solventarla usa, de manera ilegal, los recursos del sistema general de participación, se encuentran en igual o peor situación.
Estos tres municipios del Atlántico son apenas un reflejo de lo que está sucediendo en el país, donde un número cada vez más creciente de entes territoriales presenta graves problemas en sus finanzas y un desempeño administrativo considerado mediocre, lo que los hace inviables económicamente y candidatos para fusionarse con un área metropolitana como lo determina la Ley 617 de 2000 sobre ajuste fiscal.
Según la Dirección de Apoyo Fiscal de Minhacienda, de los 1.100 municipios que tiene Colombia, cerca del 20% están quebrados, es decir, que hay más de 200 que llevan registrando por tres años consecutivos un balance negativo en sus finanzas.
Para los expertos, esta crítica situación de estos municipios obedece, principalmente, a los malos manejos que han tenido los alcaldes que los han administrado y a las graves fallas fiscales de sus principales autoridades. "Está comprobado que el problema de estos municipios no es de plata, porque la han tenido, sino de irregularidades en el manejo del presupuesto", dice Jorge Salcedo, economista y experto en finanzas públicas.
Malos manejos
Desde que el Gobierno le da el visto bueno a un municipio para que se convierta en una entidad territorial autónoma tiene derecho a gobernarse por autoridades propias, administrar sus recursos, establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones y participar en las rentas nacionales, entre otros.
El lío es que, a juicio de analistas económicos, muchos de esos territorios que han sido elevados a la categoría de municipios se han convertido en entidades burocráticas que han dejado de lado su esencia de servicio público. Hoy los indicadores de desempeño fiscal señalan que dos de cada diez municipios que hay en el país están a punto de desaparecer porque sus gastos son más altos que sus ingresos.
El caso más crítico está en el Chocó, donde de los 31 municipios que tiene el departamento, el 91% están quebrados y el 9% (Bahía Solano, Nóvita y Nuquí) tienen un acuerdo de reestructuración de pasivos. "Realmente la situación de los municipios chocoanos es tan crítica que el Gobierno está pensando en administrar sus finanzas -señala Villa-. La situación como está hoy es inviable".
En la misma dirección están la mayoría de los entes territoriales de Sucre, Córdoba, Magdalena, Bolívar y Cesar que tienen graves problemas económicos y cuya única salida sería la fusión (ver recuadro). De esta creciente lista de municipios en cuidados intensivos sobresale Coveñas, Sucre, que con solo seis años de creación ya está en crisis, pese a que desde que nació sus promotores siempre pensaron que con las millonarias regalías petroleras que recibiría tendría su futuro asegurado; y Guachené, Cauca, que aún no cumple dos años de nacido y ya está en la cuerda floja. "Es mejor un solo municipio con bajos ingresos, que dos o tres autónomos con déficit y alta burocracia", recalca Villa.
Y aunque todo indica que lo mejor es la fusión para hacer más rentables los recursos, fortalecer la capacidad institucional y disminuir la burocracia municipal, pues se cerrarían Concejos y Personerías entre otros, hay muchos que la critican porque le daría un golpe de gracia a la autonomía administrativa por la que tanto han peleado las comunidades más alejadas de las capitales.
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