Nuevo estatuto de la Universidad Nacional acabaría con estudiantes de bajos promedios

Son muy pocos los estudiantes que se oponen al nuevo estatuto de la U. Nacional. Foto: Héctor Fabio Zamora / Cambio

HERNÁN RAMÍREZ es tal vez el estudiante que más recuerdan en la Facultad de Ingeniería. Lo conocen desde los egresados de hace 17 años, hasta los que acaban de pisar por primera vez las aulas. Ramírez ingresó a la Nacional en el segundo semestre de 1986 y acaba de completar 22 años como alumno del programa de Ingeniería de Sistemas. 

En la Facultad de Artes, Mauricio Sastoque se destaca no propiamente por su rendimiento -sus notas oscilan entre 2,5 y 3,5-, sino porque lleva 11 años en las clases de Arquitectura y aunque está en décimo semestre, aún le falta la tesis para graduarse.

Ramírez y Sastoque son dos ejemplos de los 3.162 estudiantes que llevan más de cinco años -el promedio de duración de una carrera- en la Universidad. El que menos tiempo lleva en las aulas es dos lustros y hay tres que empezaron en 1975, registran varios reingresos y aún no han terminado carrera.

Esta práctica, que unos califican como "cuestión de supervivencia" y otros como "sinvergüencería", es una de las que pretende acabar el nuevo estatuto estudiantil, que entrará a operar en enero y que ha recibido críticas de alumnos que aseguran que "pondrá en riesgo su permanencia en el claustro".

Los defensores del Estatuto consideran necesario poner fin a una situación académica que permite que personas con bajos promedios y sin mayores logros sigan en la Universidad en detrimento de los que quieren hacer una carrera pero no encuentran cupo. "Lo que buscamos es que ese espacio sea llenado por los mejores estudiantes y por personas que se exijan y a quienes les podemos exigir resultados", explica Natalia Ruiz, vicerrectora académica.

El nuevo estatuto cambia la modalidad de semestres por la de créditos -un número determinado en un tiempo específico-, admite máximo un reingreso y no tres como ha sido la costumbre, y exige, como la mayoría de las universidades, un promedio académico superior a 3,0 para que un estudiante puede permanecer en un programa. Hoy, para que un alumno continúe una carrera, la Nacional solo le exige no repetir tres veces una materia y pasar la tercera parte de las asignaturas en las que se inscribe. Para los conocedores del tema, eso es lo que ha generado que las facultades se llenen de 'estudiantes dinosaurios'. 

Nadie entiende por qué la Universidad seguía presa de un pequeño grupo de estudiantes que defienden privilegios y que les cierran oportunidades a los que verdaderamente están interesados en estudiar. El debate continúa y mientras tanto los más de 100.000 aspirantes que cada año se presentan esperan que, por fin, el estatuto ponga coto a prácticas inaceptables en una universidad que solo ofrece 10.000 cupos anuales.

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