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EN 2003, EN LA LIBERTAD, un corregimiento de San Onofre, Sucre, fue convocado un reinado de belleza organizado por Marco Tulio Pérez, 'el Oso', por medio de una empresa fachada en el que participaron 17 jóvenes. Terminado el desfile, las 17 participantes fueron llevadas bajo amenaza a la vereda Rincón del Mar, donde estaba una base paramilitar que comandaban 'el Oso' y Rodrigo Mercado, alias 'Cadena'. Las jóvenes denunciaron que fueron violadas por los dos comandantes y algunos patrulleros que los acompañaban.
Cinco años después, alertada por la comunidad, la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía empezó a investigar el caso. Las víctimas, por miedo, habían guardado silencio todo este tiempo pero hoy algunas de ellas, con ayuda de psicólogos y bajo protección, han relatado su experiencia aunque se han abstenido de denunciar a los victimarios por temor a represalias. No obstante, gracias a testimonios de habitantes del corregimiento y de algunos desmovilizados, los investigadores han verificado los hechos. Sin embargo, en la versiones libres que ha rendido, 'el Oso' no ha confesado esos delitos -considerados de lesa humanidad por el Derecho Internacional Humanitario- y 'Cadena' no se ha desmovilizado e incluso algunos creen que está muerto.
En 2006, en una población del Eje Cafetero, cuatro hombres armados y con 'pasamontañas' tocaron a la puerta de una casa donde estaban dos mujeres. Una de ellas, víctima de abusos de las Auc, era atendida por una defensora de derechos humanos. Los hombres las golpearon y las violaron. "Me rompieron la ropa, me humillaron, yo lloraba, pero a ellos no hay nada que les importe, luego se levantaron y me dijeron que ojalá hubiera aprendido la lección -cuenta la defensora que atendía el caso-. Esperé un rato, regresé a mi casa y procuré que nadie se enterara de lo que me había ocurrido, pero mi familia me sintió rara y preguntó qué me pasaba, les respondí que me tenía muy mal la situación de las víctimas, tenía miedo a represalias...Soy mamá".
Las amenazas continuaron y los hombres fueron a su casa, le vendaron los ojos, la sacaron y se la llevaron en una camioneta -continúa relatando la defensora de derechos humanos-. Me retuvieron una hora, me golpearon y me preguntaron que si era suficiente con lo que me habían hecho". Le dieron 15 días para irse del pueblo. Fue entonces cuando decidió contar todo en la Alcaldía. "No me creyeron, me dijeron que cómo inventaba una cosa así si en ese pueblo ya no había 'paras' ". Hoy vive en Bogotá, desplazada.
Como estos hay muchos casos y otros aún más dramáticos, la mayoría sin denunciar: los de mujeres violadas que han quedado embarazadas. "No sabemos cuántos niños han nacido producto de estas violaciones" -dice Patricia Buriticá, de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y directora de la organización Iniciativa Mujeres por la Paz, IMP, que reúne 22 grupos femeninos-. Hasta el momento tenemos establecidos cuatro casos en los que las mujeres decidieron tener a sus bebés pese a que son hijos de sus victimarios".
Uno de ellos es el de una costeña que cuenta: "Me violaron mucho rato mientras a mi esposo lo obligaban a mirarme y luego lo mataron". Ella denunció el asesinato de su esposo pero nunca expuso su caso. Hoy vive con un niño de 12 años, hijo de su victimario. Según la psicóloga Andrea Liliana Guana, de IMP, aparte del dolor por la pérdida del ser querido, "las agresiones sexuales repercuten en la salud mental de las víctimas que ven afectado drásticamente su proyecto de vida y se ven obligadas a tomar decisiones que muchas veces van contra su ética personal".
La IMP asegura que el abuso sexual ha sido una práctica de guerra sistemática de los paramilitares (también ha documentado decenas de casos de la guerrilla), pero ninguno de los jefes que han rendido versión libre ha mencionado el tema y Salvatore Mancuso, que el pasado 19 de febrero fue interrogado al respecto, respondió con cinismo: "¡Cómo se le ocurre! Dentro de nuestros estatutos está prohibido".
Solo un ex combatiente ha aceptado haber cometido abuso sexual. "Se trata de José Rubén Peña, 'Sargento', que reconoció acceso carnal violento de dos menores -asegura Luis González, director de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía-. Algunos jefes, como Hernán Giraldo, se comprometieron a investigar en sus frentes, pero la mayoría lo ha negado".
Se acaba de coronar Rey Vallenato en la versión 41 del "Festival de la Leyenda Vallenata" en Valledupar.