La consulta conservadora está que arde

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La consulta conservadora está que arde. A medida que se acerca su hora cero, el 14 de marzo, sube el tono de los ataques entre los dos punteros, Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, que hasta el momento han concentrado la atención de los medios por encima de los otros tres aspirantes. En una encuesta de Datexco publicada por El Tiempo el 18 de enero, Sanín obtiene el 25,12 por ciento, frente a 17,45 de Arias.

La disputa entre los dos, que está al azul vivo, ha alcanzado tal nivel de pugnacidad que el ex ministro Arias, en su página web oficial, tiene un video en el que le hace duros ataques a la ex embajadora en España y Londres y cuestiona que ella tenga el respaldo del ex presidente Andrés Pastrana. "En la consulta hay dos fuerzas enfrentadas: una es la fuerza del pastranismo, la fuerza del Caguán, la de ese gobierno parranda que disfrutaba mientras el pueblo estaba oprimido por los bandidos de las Farc, la del 'camaleonismo' que es uribista un día y antiuribista otro, y la otra fuerza es la nuestra, la de Uribe, la de la seguridad democrática, la de la firmeza y mano dura contra estos criminales".

Desde el otro frente, Sanín, aunque insiste en que no va a entrar en peleas ni  chismes, le ha puesto más de una banderilla al ex ministro de Agricultura por las investigaciones que tiene en su contra en la Procuraduría y la Fiscalía por el escándalo de Agro Ingreso Seguro y explica por qué se opone a la reelección: "El partido persigue y defiende ideas, principios, valores y convicciones y no personas". En ese escenario de confrontación y muy rezagados en las encuestas, Martha Lucía Ramírez, Álvaro Leyva y José Galat buscan abrirles espacio a sus propuestas de gobierno y seducir electores.

"La consulta conservadora no es un ring de boxeo entre dos. Es un escenario en donde hay cinco participantes -se queja la ex ministra de Defensa-. Ya es hora de que el país exija planteamientos y soluciones concretas, más allá de las tramas de telenovela y las frases de cajón". Pero la pelea en el Partido Conservador es mucho más de fondo que de forma y efectivamente tiene enfrentados a dos grandes bloques. ¿El motivo?, la posible segunda reelección del Presidente. Mientras Arias asegura que si Uribe es candidato y él gana la consulta se hará a un lado para respaldar al mandatario, los otros cuatro defienden la tesis de que el Partido tenga candidato presidencial, incluso enfrentando a Uribe.

Además de las encuestas, Sanín y Arias también concentran el apoyo de la bancada del partido: en el Senado la mayoría respalda a Noemí Sanín pero en la Cámara las cuentas favorecen a Arias. Los demás no tienen apoyo parlamentario.

El dilema

Desde el punto de vista colectivo, el cronograma inmediato que enfrentará el Partido Conservador le abre enormes posibilidades. Llevar a cabo una consulta tan disputada el mismo día de las elecciones para el Congreso podría empujar la votación por sus candidatos y en ese sentido le crea un terreno propicio frente a su rival tradicional, el Partido Liberal, cuyas listas defienden posiciones críticas hacia un gobierno popular. Por primera vez en mucho tiempo, además, el ex presidente Andrés Pastrana se ha acercado a las toldas, y un aliado suyo, Fernando Araújo Perdomo, renunció a su propia aspiración para ejercer una presidencia activa.

En el otro lado de la moneda, sin embargo, los azules también enfrentan retos difíciles. El principal tiene que ver con el daño que le pueda hacer la confrontación interna a la unidad futura. Más aún cuando hay candidatos con posiciones tan distintas sobre lo que debe ser la estrategia del partido, y se han utilizado discursos agresivos que pueden dejar heridas. El periodo breve que va del 14 de marzo al 30 de mayo puede ser insuficiente para cerrarlas.

La otra dificultad tiene que ver con el calendario electoral y la incertidumbre sobre la reelección. Si el referendo se hace el 13 de marzo, para volver a tener un 'fin de semana electoral' como el de 2003, y el sábado se aprueba la reelección, no va a haber tiempo para desmontar la consulta del domingo, aunque pierda sentido. Y si se hace después de la consulta, desmontar una candidatura que tiene origen en la votación popular y a pocas semanas de las elecciones, puede resultar traumático. Arias lo haría con más ganas -es el aspirante más cercano a Uribe- y Sanín ha dicho que mantendrá su candidatura aun si Uribe logra montar la suya.

Este último escenario resalta la otra gran dificultad que enfrentará el conservatismo. Si hay reelección, algunos parlamentarios y miles de votantes preferirán irse tras Uribe, bajo cuya sombra la han pasado bien durante los últimos siete años. Controlar el desplazamiento de figuras y electores hacia el uribismo no sería nada fácil y la unidad del partido se vería en peligro. Lo cual, a su vez, debilitaría a los azules -no importa quién sea su candidato- en la crucial batalla con otros partidos uribistas -el principal de ellos es La U- cuya cabeza, Juan Manuel Santos, lidera las encuestas en las que no se incluye el nombre del Presidente.

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