El candidato presidencial y jefe único del Partido Liberal habla sobre su propuesta de armar una gran coalición progresista y su programa de Gobierno.
CAMBIO: ¿A qué atribuye que digan que la candidatura liberal no despierta emoción y no despega?
RAFAEL PARDO: Es parte de la nube política creada por la incertidumbre con respecto a la reelección. La posibilidad de la reelección, que yo descarto, ha roto ese principio de la democracia electoral según el cual "reglas ciertas para resultados inciertos". Pero la gente cree que lo cierto es que Uribe sigue y eso ha deteriorado la fortaleza institucional del país que, desde 1928, ha tenido fechas exactas para las elecciones parlamentarias y para presidenciales, excepto en tiempos de la dictadura. La incertidumbre afecta todo el espectro político, ni siquiera los concejales saben si podrán o no aspirar a ser congresistas.
También se repite la frase de que usted sería buen presidente pero que es mal candidato.
Me quedo con la primera parte.
¿Por qué Rafael Pardo no seduce a la gente?
Eso lo he analizado mucho y en parte no depende de mí. Nada hay más carismático y atractivo que el poder, y por eso los que creen que el Presidente va a ser candidato en 2010 nos ven poco atractivos a los demás candidatos. Reconozco que no tengo mucha simpatía pero tengo qué mostrar y es lo que estoy haciendo: estoy preparado para dirigir este país y tengo la capacidad de gobernar mejor que Uribe. En todos los temas, libra por libra, lo que propongo es un gobierno mejor que el de Álvaro Uribe.
¿En qué sería mejor que Uribe si millones de colombianos consideran que él ha sido el mejor presidente de los últimos tiempos?
Solo hay que echarle una mirada a su gobierno, sector por sector, para darse cuenta de que eso no corresponde con la realidad. En salud, la política ha sido desastrosa en estos siete años, tan desastrosa que el Gobierno acaba de declarar la emergencia social. En infraestructura, la ejecución es lamentable y no lo digo solo yo, lo dicen los transportadores, los constructores, los usuarios... En política internacional, nunca hemos estado tan aislados como en este Gobierno. En educación, hay avances en cobertura pero el mismo Ministerio reconoce problemas de acceso y calidad.
¿Y en Justicia?
Lo único que ha habido es el choque con la Corte Suprema, en ese tema el Gobierno no ha hecho nada. Peor aún, echó para atrás y ahora resolvió revivir el Ministerio de Justicia que nunca debió eliminar. En vivienda, duró tres años deshaciendo lo que hizo Pastrana y después retomó esa política pero mientras tanto se pierden centenares de miles de subsidios para vivienda de interés social que no pueden adjudicarse. En Agricultura ha aumentado de seis a nueve millones de toneladas la importación de alimentos, y el PIB del agro ha perdido dos puntos de crecimiento y no se entiende cómo en el período de mayor crecimiento de la economía, la pobreza en el campo se mantuvo en el 65 por ciento. La gente cree que el Presidente hace bien las cosas pero lo que recibe del Gobierno no es bueno. Ahí están las cifras.
La política de entregar subsidios al menudeo en los consejos comunales da muchos réditos...
Ese es un tema políticamente difícil de tratar. No voy a echar para atrás la política de Familias en Acción porque no tiene sentido quitarle a la gente el subsidio que recibe, pero es cuestionable el uso político que el Presidente hace de ese modelo de asistencia. Han condicionado a la gente a que el cheque es gracias a Uribe, y eso es perverso.
¿Cómo analiza la política de seguridad en relación con el conflicto?
Es lo único que hay que reelegir, excepto los mal llamados 'falsos positivos' y la violación de derechos humanos. Hay que continuar la estrategia militar contra las Farc. El plan de consolidación territorial ha sido exitoso y hoy las Farc son menos de la mitad que al principio del gobierno de Uribe. Por otra parte, creemos que hay que mantener el impuesto al patrimonio pero con recursos adicionales para la seguridad en las ciudades. Y en cuanto a los paramilitares, comparto el estudio de la Fundación Arco Iris que indica que existe un rearme de sus estructuras.
¿Si es elegido cómo abordaría las conflictivas relaciones con Venezuela?
Es difícil prever una relación normal y estable con el presidente Chávez, no es predecible que sin Uribe puedan normalizarse plenamente las relaciones. Pero estoy convencido de que Colombia debe jugarse a fondo por la integración con Suramérica, lo cual puede ayudar a que tengamos relaciones más constructivas con los vecinos y, en particular, con Venezuela, sin que eso signifique una 'luna de miel'.
¿Y con Estados Unidos, que Chávez utiliza como caballito de batalla?
Con Estados Unidos Colombia tiene una relación buena y necesaria. La lucha contra el narcotráfico nos va a seguir uniendo durante mucho tiempo. El gran error del gobierno de Uribe fue haberle apostado todo a Bush y haber hecho excluyentes las relaciones con Estados Unidos.
Volviendo al tema liberal, ¿qué ventajas tiene para su candidatura haber sido aclamado también como el jefe único del Partido?
Es muy importante porque permite conducir al Partido en la misma dirección de la candidatura. Es más conveniente una sola vocería en cabeza del candidato y jefe. No tendría sentido dos personas tomando decisiones. El Congreso me dio plenas facultades porque la dirigencia y las bases saben que tengo la capacidad para manejar el Partido y llegar a la Presidencia.
¿A qué atribuye que, después de 12 años en el desierto, al Partido Liberal lo sigan asociando con clientelismo y politiquería?
Fundamentalmente al peso del pasado y sobre todo por tres aspectos: primero, la gente le ha cobrado electoralmente al Partido el Proceso 8.000 durante el gobierno de Samper; segundo, la 'parapolítica' barrió con los liderazgos liberales históricos en dos zonas donde era fuerte, la Costa y los Llanos, aunque sirvió para limpiar al Partido porque ahora esos liderazgos hacen mayoría en el uribismo. Y tercero, el deterioro general de los partidos en las ciudades y su falta de sintonía con la población urbana.
A propósito del ex presidente Samper, muchos dicen que usted se entregó en sus brazos en el Congreso Liberal.
Muy curiosa esa lectura. Decir que caí en brazos del samperismo es absurdo porque el jefe del partido soy yo, y soy quien define la línea del Partido. Pero celebro que el ex Presidente haya ido al Congreso porque necesitamos a todos los liberales. Asumí la dirección del Partido porque me eligieron los liberales por voto popular y no como a Juan Manuel Santos que lo escogieron 40 congresistas de La U.
¿Cuál es su hoja de ruta para lograr la victoria?
Primero, la organización política del Partido, que tiene alcance nacional. Los partidos uribistas, salvo el Conservador, son cooperativas de congresistas. Por ejemplo, no se ve el fervor de la gente por La U o por Colombia Democrática. Segundo, la calidad de las propuestas, que es donde hago la diferencia con Uribe para resolver los temas que él no ha resuelto o no ha tocado. Y tercero, la posibilidad para invitar a otros sectores políticos a formar una nueva mayoría progresista.
¿En busca de esa mayoría qué va a hacer si Cambio Radical, que busca coalición con el Partido Liberal, se niega a considerar al Polo Democrático, que también busca coaliciones?
En Chile hay una alianza del partido que era de Allende con el que lo tumbó, así que no veo por qué Cambio Radical y el Polo estén vetándose mutuamente. Las coaliciones se hacen entre distintos. El Partido tiene unos principios y ha dejado claro qué es lo que le interesa. Desde cuando se instituyó la segunda vuelta presidencial, el sistema colombiano es de coaliciones. Uribe, por ejemplo, gobierna con siete partidos distintos, y hoy ningún partido es capaz ni de ganar, ni de gobernar solo. Hacer coaliciones solo con los que están en la oposición no parece razonable porque sería repetir el esquema actual de Gobierno- oposición, y de lo que se trata es de sacar adelante un proyecto de largo plazo.
¿Esa coalición sería antiUribe, antireelección, o las anteriores?
Ninguna de las anteriores porque Uribe no va a ser candidato, no podrá serlo. Partimos de la base de que Uribe no va a estar en la competencia.
Si las alianzas se hacen entre diferentes, ¿por qué excluir a Juan Manuel Santos y a La U de esa eventual coalición?
Porque el propósito es construir una nueva mayoría progresista y no creemos que La U, Juan Manuel Santos, y los 'falsos positivos' sean progresistas.