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¿A qué atribuye que, después de 12 años en el desierto, al Partido Liberal lo sigan asociando con clientelismo y politiquería?
Fundamentalmente al peso del pasado y sobre todo por tres aspectos: primero, la gente le ha cobrado electoralmente al Partido el Proceso 8.000 durante el gobierno de Samper; segundo, la 'parapolítica' barrió con los liderazgos liberales históricos en dos zonas donde era fuerte, la Costa y los Llanos, aunque sirvió para limpiar al Partido porque ahora esos liderazgos hacen mayoría en el uribismo. Y tercero, el deterioro general de los partidos en las ciudades y su falta de sintonía con la población urbana.
A propósito del ex presidente Samper, muchos dicen que usted se entregó en sus brazos en el Congreso Liberal.
Muy curiosa esa lectura. Decir que caí en brazos del samperismo es absurdo porque el jefe del partido soy yo, y soy quien define la línea del Partido. Pero celebro que el ex Presidente haya ido al Congreso porque necesitamos a todos los liberales. Asumí la dirección del Partido porque me eligieron los liberales por voto popular y no como a Juan Manuel Santos que lo escogieron 40 congresistas de La U.
¿Cuál es su hoja de ruta para lograr la victoria?
Primero, la organización política del Partido, que tiene alcance nacional. Los partidos uribistas, salvo el Conservador, son cooperativas de congresistas. Por ejemplo, no se ve el fervor de la gente por La U o por Colombia Democrática. Segundo, la calidad de las propuestas, que es donde hago la diferencia con Uribe para resolver los temas que él no ha resuelto o no ha tocado. Y tercero, la posibilidad para invitar a otros sectores políticos a formar una nueva mayoría progresista.
¿En busca de esa mayoría qué va a hacer si Cambio Radical, que busca coalición con el Partido Liberal, se niega a considerar al Polo Democrático, que también busca coaliciones?
En Chile hay una alianza del partido que era de Allende con el que lo tumbó, así que no veo por qué Cambio Radical y el Polo estén vetándose mutuamente. Las coaliciones se hacen entre distintos. El Partido tiene unos principios y ha dejado claro qué es lo que le interesa. Desde cuando se instituyó la segunda vuelta presidencial, el sistema colombiano es de coaliciones. Uribe, por ejemplo, gobierna con siete partidos distintos, y hoy ningún partido es capaz ni de ganar, ni de gobernar solo. Hacer coaliciones solo con los que están en la oposición no parece razonable porque sería repetir el esquema actual de Gobierno- oposición, y de lo que se trata es de sacar adelante un proyecto de largo plazo.
¿Esa coalición sería antiUribe, antireelección, o las anteriores?
Ninguna de las anteriores porque Uribe no va a ser candidato, no podrá serlo. Partimos de la base de que Uribe no va a estar en la competencia.
Si las alianzas se hacen entre diferentes, ¿por qué excluir a Juan Manuel Santos y a La U de esa eventual coalición?
Porque el propósito es construir una nueva mayoría progresista y no creemos que La U, Juan Manuel Santos, y los 'falsos positivos' sean progresistas.