Partidos políticos tantean candidaturas únicas

Martes 24: el presidente del Directorio Conservador, Fernando Araújo, recibió al ex ministro Juan Manuel Santos, de La U, para hablar de coaliciones. Foto: Milton Díaz / Cambio

Todo indica que las consultas interpartidistas -elecciones entre candidatos de varios partidos para escoger a uno solo que los represente a todos- serán la gran innovación del proceso electoral del año próximo. Esta semana se han movido varias piezas que van componiendo un cuadro favorable para esta figura en ambos lados del espectro político. El Polo Democrático, La U y el Partido Conservador dieron pasos para unirse a una tendencia en la que ya estaba el Partido Liberal: la de formalizar alianzas con fuerzas afines para llegar a la primera vuelta de las elecciones presidenciales -el 30 de mayo- con un solo candidato.

El avance más notable es el del Polo. La idea de explorar acuerdos con otras fuerzas había sido hasta el momento uno de los puntos que más enfrentó a los sectores que en la consulta interna estuvieron representados por Carlos Gaviria y Gustavo Petro. Finalmente el lunes pasado, en reunión del Comité Ejecutivo, el candidato Petro fue autorizado para explorar acuerdos con otros partidos y llevar a cabo una consulta interpartidista. La decisión impuso varias condiciones: el candidato, el presidente y el secretario del Polo deberán concertar con los representantes de otros partidos las bases del acuerdo programático, antes de un acuerdo sobre la mecánica electoral, y este a su vez debe incluir un rechazo al acuerdo de las bases con Estados Unidos y al TLC, y la defensa de la Constitución.

En el campo uribista también hubo acercamientos con un propósito parecido. El ex ministro Juan Manuel Santos y el presidente del Partido Conservador, el ex canciller Fernando Araújo, después de una reunión anunciaron en rueda de prensa la posibilidad de elegir un solo aspirante presidencial. Aunque Araújo fue cauteloso y dijo que debía someter la idea a las instancias partidistas, ambos se refirieron también a la posibilidad de convocar a Cambio Radical y a su jefe, Germán Vargas Lleras, quien hasta ahora ha sostenido conversaciones con el Partido Liberal para unificar candidaturas, por voto popular, en las elecciones parlamentarias del 14 de marzo.

Camino culebrero

La fórmula es inédita y por esa razón no existe claridad sobre los formalismos y la base legal que requiere. El calendario electoral, por ejemplo, no cuadra con el proyecto de La U y el Partido Conservador, pues este último elegirá su abanderado presidencial -entre Noemí Sanín, Andrés Felipe Arias, José Galat y Álvaro Leyva- precisamente en los comicios de marzo. Y después -entre el 14 de marzo y el 30 de mayo- no habría tiempo para otra elección.

El otro obstáculo tiene que ver con la incertidumbre que persiste sobre la suerte del referendo que permitiría otra candidatura de Álvaro Uribe. Según Rafael Pardo, candidato liberal, "La propuesta de Santos significa que están considerando la posibilidad de que no habrá reelección" porque se entendería que en el caso de que el Presidente pueda ser candidato, lo apoyarían todos los partidos de la coalición, incluido el conservatismo.

Tampoco es claro cuál sería la conformación de los grupos de partidos que irían a cada consulta. Lo más probable es que Cambio Radical persista  en acercarse al liberalismo a pesar de la invitación de Juan Manuel Santos para que se una, más bien, con los líderes de La U y con el Partido Conservador para escoger un solo presidenciable uribista. También sería el inicio de una recomposición del Partido Liberal de la era pre Uribe. Sin embargo, en el Polo ven con poca simpatía a Vargas Lleras, lo que haría más probable un acuerdo de este último solamente con el Partido Liberal. Esto significa que en las manos de Pardo quedaría la decisión de hacer un acuerdo con Petro o con Vargas Lleras: el escenario de unir las tres fuerzas no es factible.

La otra carta la conforman los independientes: Sergio Fajardo, quien se inscribirá con el respaldo de 700.000 firmas ciudadanas, y el Partido Verde a donde fueron a parar los tres tenores -ex alcaldes de Bogotá- Luis Eduardo Garzón, Enrique Peñalosa y Antanas Mockus. Fajardo figura en los planes del Polo y del Partido Liberal, pero en los suyos no piensa en opción diferente a la de seguir con su posición autónoma hasta el 30 de mayo. Y los tenores tienen vocaciones diferentes: Garzón se entendería bien con Petro, ex compañero del ala moderada del Polo, pero Peñalosa se sentiría más cómodo con Fajardo. Nada, en fin, está escrito.

Paradójicamente, la posibilidad de las consultas interpartidistas demuestra la confusión en que se llevará a cabo la campaña electoral, pero también podría ser el mecanismo para poner orden. Eso es, exactamente, lo que ha ocurrido en Chile donde las consultas entre partidos han sido la base de la gobernabilidad desde la salida de Pinochet. Lo cierto es que, con reelección o sin ella, hay una tendencia a que las fuerzas políticas se organicen en tres: un centro-derecha que coincide con el uribismo, un centro-izquierda donde está la oposición, y un centro-centro conformado por los independientes. Estos bloques, de alguna manera, ya existen y dos de los tres llegarán a la segunda vuelta presidencial del 20 de junio, si ningún candidato obtiene el 51 por ciento el 30 de mayo. 

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