El silencio de Gaviria

Ilustración: Randy Mora

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Durante los últimos cinco años como jefe único del Partido Liberal, el ex presidente César Gaviria ha sido duro crítico del Gobierno y una de las voces más respetadas del escenario político. Sin embargo, desde hace mes y medio, tras la elección de Rafael Pardo como candidato único del liberalismo, Gaviria ha guardado silencio y todo indica que hace parte de una estrategia para no opacar al candidato y dejarle todo el espacio para posicionarse en la carrera por la Presidencia.

Para empezar, quien ha llevado la vocería del Partido en asuntos como el escándalo por la concentración de subsidios del programa Agro Ingreso Seguro, las tensiones con Venezuela y el debate por el acuerdo de cooperación con los Estados Unidos ha sido el candidato, quien además no solo ha jugado papel protagónico con la bancada parlamentaria, sino que ha presidido las juntas de congresistas. Mientras tanto, en su calidad de ex secretario general de la OEA Gaviria ha estado dictando conferencias en Argentina, Belice, Brasil, Japón y España, donde la semana pasada fue elegido vicepresidente del Club de Madrid, una organización de ex presidentes que trabaja por el fortalecimiento de la democracia en el mundo.

El silencio de Gaviria está fríamente calculado. "La estrategia es sencilla: Gaviria no habla para que Pardo asuma su rol y gane reconocimiento nacional", asegura el senador Héctor Helí Rojas, quien sostiene que "el liberal más importante es Gaviria". También lo reconoce así el gobernador de Santander Horacio Serpa, quien hace unos meses dijo que Gaviria es el "liberal más sobresaliente y opaca a los demás liberales por la dimensión que tiene". Por eso mismo el ex Presidente sabe que tiene que bajar su perfil para que Pardo suba el suyo. De ahí su silencio calculado. Pero si Gaviria es el liberal más sobresaliente, por su condición de candidato presidencial el más importante en términos políticos es Pardo.  Y aunque hay quienes lamentan el silencio de Gaviria, como la senadora Cecilia López, que asegura que la ausencia del ex presidente se nota, todo indica que la estrategia del silencio ha funcionado.

Según la reciente encuesta Invamer-Gallup, el candidato liberal aumentó su imagen favorable, que pasó de 25 a 33 por ciento, y ganó en intención de voto al pasar de 2 a 8 por ciento. Una tendencia al alza que lo favorece con respecto a Germán Vargas Lleras en caso de que haya consulta interpartidista con Cambio Radical. 

Por lo pronto, Gaviria no tiene pensado romper su silencio y pese a que algunos sectores quieren un relevo en la jefatura del Partido, su nombre cuenta con amplia mayoría parlamentaria para ser reelegido como jefe único en el congreso nacional de diciembre. "La reelección de Gaviria está cocinada", sostiene la senadora López. 

Quienes defienden la continuidad de Gaviria aseguran que le ha prestado un gran servicio al Partido, porque desde cuando asumió su jefatura en 2004 puso en juego el prestigio adquirido como mandatario y como secretario general de la OEA para oponerse al Gobierno y al presidente Uribe. De ahí su imagen  negativa que llega al 54 por ciento y la favorable que apenas roza el 30 por ciento, mientras la imagen positiva  del Presidente está en 64 y la negativa en 31 por ciento.  "Ese lujo solo puede dárselo el ex Presidente, que está por encima del bien y del mal", sostiene el representante Guillermo Rivera, quien considera que si, aun a costa de su propia imagen, el ex mandatario sigue al frente del Partido, ayudaría en la definición de las listas para el Congreso y sobre todo le evitaría a Pardo "asumir el desgaste por la inconformidad de dirigentes que no se sientan bien representados".

Mientras tanto, los que buscan nuevos vientos en el Partido, como el ex presidente Ernesto Samper, la senadora Piedad Córdoba y ex fiscal Alfonso Gómez Méndez, preferirían una dirección plural que dé cabida a todas las vertientes. "Soy partidario de que haya un triunvirato y por eso voy a trabajar, manteniéndome siempre como una línea disidente dentro de la unidad pero respetando la candidatura de Rafael Pardo", asegura Gómez Méndez.

Pero independientemente de si la dirección del partido va a seguir en manos de Gaviria o de si el Congreso Liberal decide una dirección colegiada -algo poco probable-, lo cierto es que el liberalismo no puede desgastarse en las pugnas internas y perder tiempo en recriminaciones y acusaciones  mutuas si quiere ganar terreno con la candidatura de Pardo, en momentos en que el eventual candidato uribista Juan Manuel Santos y el independiente Sergio Fajardo aparecen punteando en la intención de voto, en caso de que Uribe no participe en la contienda.

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