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Opine. ¿A cuál aspirante a la Presidencia debería dale el guiño Álvaro Uribe Vélez?
La posibilidad de que por falta de tiempo el presidente Álvaro Uribe no pueda aspirar a la segunda reelección, abrió las puertas para que cualquiera de los aspirantes en contienda pueda llegar a la Casa de Nariño y atizó las rivalidades entre los uribistas que compiten por el guiño presidencial. Y en esa carrera por convertirse en el heredero todos y cada uno buscan mostrarse como uribistas no solo ante la opinión pública sino ante el Presidente.
Prueba de ello es la reciente controversia desatada por el escándalo de Agro Ingreso Seguro entre los precandidatos conservadores Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, que no pierden oportunidad para descalificarse mutuamente y representan los dos bloques en que está dividido el uribismo, que tiran para distinto lado así de dientes para afuera digan defender las políticas del Gobierno: los reeleccionistas y los no reeleccionistas.
Entre estos últimos se alinean el jefe de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, el primero que anunció que su compromiso con Uribe terminaba en 2010 y que no lo acompañaría en la aventura de un tercer período; la ex embajadora Sanín, que insiste en que irá hasta el final con o sin Uribe, y la ex senadora Martha Lucía Ramírez, quien luego de la dificultad para inscribirse con el apoyo de firmas, decidió pasarse a las toldas azules para entrar en la consulta del 14 de marzo. En el lote de los uribistas reeleccionistas están los ex ministros Arias y Juan Manuel Santos, que han dicho que en caso de que el Presidente sea habilitado para aspirar a la reelección en 2010 y decida postular su nombre, postergarán sus aspiraciones presidenciales.
Y mientras los reeleccionistas no se permiten ni el menor cuestionamiento al Gobierno para evitar que los puedan señalar de desleales, los antirreleccionistas le tienen críticas al Gobierno pero se cuidan de dejar al Presidente a salvo de ellas. Por ejemplo, la ex embajadora Sanín ha cuestionado duramente los subsidios de Agro Ingreso Seguro pero se protege diciendo que está de acuerdo con el presidente Uribe en el sentido de que, mediante maniobras fraudulentas, fueron desviados dineros del Estado y "no llegaron en su totalidad a agricultores y campesinos de escasos recursos". Por su parte, Vargas Lleras se esfuerza porque Cambio Radical se muestre como un partido que aún hace parte de la coalición de Gobierno, pese a que miembros de su bancada, como Rodrigo Lara y Germán Varón, han sido incluso más duros en los debates en el Congreso que los liberales y polistas que están en la oposición.
Unos y otros saben que necesitan a Uribe para consolidar sus campañas. Al fin y al cabo, y pese a un descenso en su popularidad, el primer mandatario mantiene un amplio respaldo: 64 por ciento, como lo indica la reciente encuesta Invamer-Gallup, y 52 por ciento en intención de voto si pasa el referendo.
En medio de la incertidumbre porque no está definida la suerte del referendo y porque Uribe se debate en una encrucijada de su alma, las propuestas de los candidatos urbistas o no han cuajado en la opinión o no han sido difundidas con suficiente fuerza. Mejor dicho, todos parecen estar en pañales, pero el potencial candidato Santos es el que hoy la tiene más difícil pese a ser el mejor 'ranqueado' en la encuesta Invamer, al lado del independiente Sergio Fajardo, con 26 por ciento de favorabilidad. Como dirigente natural de La U, el ex ministro está dedicado a recorrer el país en compañía de los candidatos a las elecciones parlamentarias y aunque a veces coge micrófono para defender la seguridad democrática, se cuida de no dejar evidencia pública de que está en campaña. Sin embargo, es un secreto a voces de que, tras bambalinas, tiene un equipo de asesores que está preparando su programa de gobierno.
Indicadores
En busca del candidato que mejor recoja las banderas del uribismo, la guardia pretoriana del Presidente ha establecido una tabla de indicadores como lealtad con el Jefe de Estado, popularidad, liderazgo y preparación, entre otros, con la cual miden a los posibles herederos del jefe máximo. En eso ha metido mano el ex senador Rodrigo Rivera, que tras un triple salto mortal aterrizó en el uribismo y se volvió más papista que el Papa, y quien a comienzos de este año le presentó al Presidente un test para probar las condiciones de un eventual sucesor, entre cuyos puntos estaban mano dura contra las Farc, y no al acuerdo humanitario y a zonas de despeje.
El problema del uribismo es que no hay un solo candidato que reúna todas las condiciones que busca Uribe. "Si fuera por lealtad, el escogido sería Arias y por popularidad y preparación, Santos o Noemí, pero el problema que tienen es que en Palacio los dos son vistos como desleales -le dijo a CAMBIO un ex funcionario de la Casa de Nariño-. Y con Germán Vargas el Presidente ya no cuenta".