Rivales de Juan Manuel Santos se estaban beneficiando con su silencio

Foto: Héctor Fabio Zamora / Cambio

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En menos de 72 horas el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos pasó de un estratégico y forzado silencio a una ofensiva mediática. Apareció en los titulares de los principales medios de comunicación en pleno huracán político que se generó en el uribismo, y con opiniones sobre temas diversos. Tras meses de ausencia del debate nacional, Santos le concedió el domingo una entrevista a Yamid Amat en El Tiempo, en la cual le propuso al Partido Conservador que junto con La U propongan un solo candidato del uribismo para las elecciones del año entrante en caso de que el referendo sufra algún tropiezo y el presidente Álvaro Uribe no aspire a un tercer mandato.

El lunes, en Caracol Radio, le dijo a Darío Arismendi que lo mejor que le había pasado al uribismo había sido la elección de Rafael Pardo como candidato único del Partido Liberal a la Presidencia porque "él es un mal candidato que además no tiene nada que mostrar como funcionario porque le fue mal como ministro de Defensa". El martes se dio el lujo de no aceptar la presidencia del Partido de la U ante una nueva y reiterada renuncia del ex comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo.

Y el miércoles, en una entrevista de una sola pregunta en La FM, terció en la disputa entre los precandidatos conservadores Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias. Santos aseguró que "no quiero meterme en la pelea entre Noemí y Andrés Felipe pero quien tiene la razón es él", en alusión a la afirmación del ex ministro de Agricultura en el sentido de que Noemí Sanín le dijo hace unas semanas al presidente Uribe que el Gobierno "había comprado el referendo". Horas antes, la ex embajadora le había contestado a Arias que mentía y que al acusarla de algo que ella no había dicho lo que pretendía era tender una cortina de humo para desviar su responsabilidad en el debate por los subsidios del programa Agro Ingreso Seguro.

El silencio de Santos no era sostenible pues el protagonismo de otros aspirantes a la Presidencia estaba corriendo en su contra. En una encuesta realizada por la firma Ipsos Napoleón Franco para RCN Radio, RCN TV y Semana, sin Uribe en la contienda, Santos aparece con 11 por ciento de intención de voto, en un triple empate con el conservador Andrés Felipe Arias y con el candidato único del Polo, el senador Gustavo Petro. El bajonazo fue ostensible.

"Santos entendió que la baja en las encuestas se debe a su ausencia del debate público, por lo que entró de nuevo en sintonía con los medios para que la gente vea que en caso de que no vaya Uribe, está él", le dijo a CAMBIO el senador Armando Benedetti, quien considera que el ex Ministro es el más firme sucesor de Uribe en caso de que fracase la reelección.

En medio de la incertidumbre

No obstante, la reanudación de la campaña electoral de Santos conlleva riesgos. El ex Mindefensa ha repetido que apoya la reelección del Presidente y que sólo será candidato si el Jefe de Estado no quiere o no puede serlo. Es su propia respuesta al difícil manejo que implica, para todos los presidenciables del uribismo, la falta de claridad sobre las intenciones y posibilidades del Jefe. Germán Vargas se retiró de la coalición porque quiere llevar su aspiración hasta las elecciones. Andrés Felipe Arias está en campaña, pero se comprometió a dejarla si se lanza la de Uribe. Noemí Sanín también es precandidata y dice que va hasta el fin, pero ya hay señales de que esa postura le puede abrir fisuras con el uribismo.

Santos no es candidato, pero lo sería si no hay reelección -y con muy buena opción de ganar- y eso implica un corto plazo muy difícil de manejar. No puede hacer proselitismo, ni enviar señales de que compite con Uribe, pero el ostracismo lo golpea en las encuestas. Con un problema adicional, no para él, sino para su proyecto político colectivo: "Como el Presidente tiene el panorama electoral congelado, el uribismo está en serios problemas si no se activa desde ya, porque ante cualquier eventualidad que sufra el referendo, la estantería se les puede venir abajo -explica el politólogo Fernando Giraldo-. Y si no tienen un candidato definido para reemplazar a Uribe, peligra no solo la Presidencia sino la mayoría en el Congreso".

La parálisis en el lado uribista le abre también una ventana de oportunidad a la oposición. No por coincidencia, el liberalismo, el Polo y algunos independientes, están en conversaciones para construir alianzas y consensos para unificar candidaturas. "Ese factor debe tener preocupado al Presidente y a quienes aspiran a sucederlo desde el uribismo", agrega Giraldo.

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