Las encuestas de la firma Datexco indican que la consulta interna del Polo Democrático está al rojo y que resultó mucho más competida de lo que se esperaba. Gustavo Petro, un rebelde sin maquinaria, se ha acercado al 'archifavorito' Carlos Gaviria, con quien están alineadas amplias mayorías del Partido, y quien le lleva a su rival clara delantera en materia de reconocimiento público: Gaviria fue el candidato del Partido en 2006, cuando obtuvo una votación histórica para la izquierda, y después mantuvo la presidencia de la colectividad durante tres años. Y aunque Petro es un político mediático e imaginativo, y uno de los senadores que más atención genera cuando convoca a debates o participa en ellos, su campaña no tiene la proyección de la de su contendor.
Por eso los resultados de las encuestas constituyen una auténtica sorpresa. La diferencia entre los dos candidatos se redujo de 38,6 puntos en junio 16, a 8,9 en septiembre 1˚, según encuestas contratadas por CAMBIO a la firma Datexco. Otras, publicadas por El Tiempo, arrojan la misma conclusión: el apoyo a Gaviria ha bajado, el de Petro permanece estable y el voto en blanco ha aumentado. Pero en definitiva, la brecha entre los dos candidatos se ha cerrado.
Estos resultados indicarían que la competencia se ha intensificado, pero el senador Jorge Enrique Robledo, uno de los pesos pesados de la campaña de Gaviria, no lo cree así. "Me dan risa esas encuestas -dice-. Me recuerdan las de la campaña para la Alcaldía, en las que María Emma Mejía siempre ganaba y, al final, el día de la elección, fue triplicada en votos por Samuel Moreno". El otro indicador adicional a los sondeos sobre la fuerza de un candidato es el de los jefes políticos que lo respaldan, y en este caso las cifras favorecen ampliamente a Gaviria sobre Petro: 12 congresistas del Polo están con el primero, tres con el segundo y tres más son neutrales.
La diferencia entre los números que favorecen a uno y otro tiene que ver con el tipo de elección que va a llevarse a cabo: una consulta interna abierta en la que cualquiera puede votar sin necesidad de estar inscrito o de inscribirse en el Partido. La única limitación es que los que participan no podrán hacerlo en las otras elecciones primarias que se realizan el mismo día, 27 de septiembre: las del Partido Liberal y del MIRA.
La gran pregunta es si concurrirán a las urnas solo ciudadanos que hacen parte del Polo, o si acudirán independientes y miembros de otros partidos. A Gaviria le conviene que no haya muchos votantes externos para que se reproduzcan las mayorías amplias que tuvo en el congreso del Polo. Por el contrario, a Petro lo beneficiaría que aumentara la votación externa al Partido para que sus avances en las encuestas puedan concretarse en la elección. Gaviria y Petro han polarizado esta contienda en la que, sin figuración en las encuestas ni apoyo de maquinaria, participa Edison Lucio Torres, un escritor de Magangué, veterano militante de la izquierda, próximo a cumplir 50 años de edad.
Lo que está en juego
Las campañas han sido totalmente diferentes: mientras Gaviria se ha concentrado en movilizar a las organizaciones del Partido y ha hecho actos en más de 20 capitales, Petro se ha conectado con ciudadanos no matriculados y ha logrado mayor impacto en medios de comunicación. "Petro es un candidato de la calle y busca recoger a la izquierda que simpatizaba con el 'eme' ", dice el concejal de Bogotá Carlos Vicente De Roux, uno de sus apoyos dentro de la colectividad.
Lo anterior no significa, sin embargo, que la dicotomía entre los dos aspirantes -Gaviria con la maquinaria y Petro con la opinión- carezca de matices. Al ex magistrado le va muy bien en las universidades y por eso en sus cuentas figuran apoyos significativos de las nuevas generaciones. El senador, en la otra esquina, ha logrado la adhesión de seis concejales del Polo en Bogotá y confía en que los electores de los jefes políticos que se han declarado 'neutrales' se le unan. Y De Roux sostiene que hay "sectores de las bases que están cansados del clientelismo del Polo que prefieren a Petro".
Más que diferentes formas de hacer campaña, Gaviria y Petro tienen visiones distintos sobre el papel del Polo, y por eso el repetido cliché según el cual uno es radical y otro moderado no puede descartarse. Mientras el presidente del Polo, Jaime Dussán, que apoya a Gaviria, ha buscado acercamientos con los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa, Petro se alejó del mandatario venezolano después de haber sido su mejor contacto en Colombia hace 10 años. También los aparta su concepción sobre la estrategia a futuro: el ala radical es reacia a las alianzas, confía en que habrá segunda vuelta y en que el rival de Uribe -o el candidato que tome sus banderas si no hay reelección-, debe ser del Polo. La moderada ve con simpatía los acercamientos con candidatos y partidos anti-reelección que se oponen a un tercer cuatrienio uribista.
Como partido, el Polo se juega en la consulta asuntos de largo alcance y no solo quién será su candidato presidencial. La unidad, su posición ideológica y su relevancia política futuras están ligados a lo que pase en ella. Las próximas tres semanas definirán la batalla entre Carlos Gaviria y Gustavo Petro -que podría ser más competida de lo que parecía al comienzo- y fijarán el rumbo de la izquierda para los próximos años.