Pero nadie habría imaginado que una elección lánguida y prácticamente definida a favor del ex ministro Andrés Felipe Arias, de la noche a la mañana se convirtiera en el tema del momento.
No se puede decir que la consulta interna del Partido Conservador se puso al rojo vivo, porque ese es el color tradicional de su rival histórico, el liberalismo. Pero nadie habría imaginado que una elección lánguida y prácticamente definida a favor del ex ministro Andrés Felipe Arias, de la noche a la mañana se convirtiera en el tema del momento. La elección de candidato presidencial de los 'godos' se puso al azul vivo.
Hay dos razones que explican el sorprendente fenómeno. El primero es que el aval conservador se valorizó para la campaña de 2010, no solo porque ya no hay tantas posibilidades para formalizar la inscripción de candidaturas como antes, sino porque su imagen está ligada al presidente Uribe, que es muy popular. No menos importante es el tamaño de su maquinaria electoral, de alrededor de dos millones de votos, un banderazo ideal para una campaña en la que, si Uribe no va, la competencia será abierta, sin favoritos y con una votación atomizada.
El segundo motivo que puso a la consulta conservadora en la mira es el posible ingreso de Noemí Sanín y de Martha Lucía Ramírez. Dos mujeres con recorrido, ex ministras de carteras clave, con acogida en los sectores de opinión y con prestigio de buenas funcionarias. Sanín viene de seis años de exilio diplomático a un escenario que, a diferencia de los de 1998 y 2002 cuando también postuló su nombre, es más hostil para las opciones independientes y favorece a los candidatos de partido. Ramírez acaba de renunciar al efímero ensayo de los 'quíntuples', donde junto a los ex alcaldes Antanas Mockus, Enrique Peñalosa, Sergio Fajardo y 'Lucho' Garzón, buscó unificar proyectos independientes y recolectar firmas para presentar su nombre. Ex independientes y ahora con posibilidades de enriquecer la competencia en el campo azul, Sanín y Ramírez le pusieron color al proceso.
En principio, la llegada de las ex ministras conviene a ambas partes en una relación de gana-gana. A ellas les provee una plataforma, la ilusión de un aval y un espacio para hacer política en el largo plazo, aun si no ganan la consulta. Al Partido le da imagen de competitividad y viabilidad electoral, y un impulso a su proceso de selección interna. No por coincidencia el senador Efraín Cepeda, presidente del Directorio Nacional, dice que "Seríamos el único partido en Colombia en tener a dos mujeres como candidatas presidenciales".
Pero el hecho de que al Partido puedan llegar Noemí Sanín y Martha Lucía Ramírez también tiene su lado complejo y espinoso.
No todo es miel
El cambio en las tendencias no gusta a quien hasta ahora era el gran favorecido de la dinámica que traía el proceso. En primer lugar, a Andrés Felipe Arias, quien encabeza las preferencias para la consulta. Con razones de peso que van más allá de sus cálculos pragmáticos, Arias se opone a que se cambien las reglas de juego para permitir el ingreso de las ex ministras y, sobre todo, de Sanín, quien a través de un grupo de senadores que apoyan su candidatura se ha empeñado en que la consulta sea aplazada o, en su defecto, reemplazada por una encuesta.
"Ese tipo de roscas y privilegios es lo que tenemos que acabar en el Partido, porque no pueden llegar a última hora a pretender acomodar las reglas de juego según lo que más les convenga", dijo Arias el martes en la noche, luego de una reunión con cerca de 20 representantes a la Cámara que lo apoyan.
Y aunque Sanín asegura que "no soy persona de temas electoreros ni de mecánica política, soy de principios, de programas y de soluciones", lo cierto es que trabaja a toda marcha para que la consulta conservadora sea, por lo menos, aplazada. Sin embargo, ella sabe, como lo saben los senadores que la respaldan, entre ellos Carlina Rodríguez, Hernán Andrade y Wbeimar Delgado, que los estatutos del Partido dicen que la única manera de escoger el candidato presidencial es por consulta popular. Y los estatutos son ley de la República.
Así las cosas, lo cierto es que mientras los precandidatos mueven sus fichas, la consulta conservadora se calentó porque las fuerzas políticas de Andrés Felipe Arias y Noemí Sanín les sacan mucha ventaja a Carlos Holguín, Fernando Araújo, Martha Lucía Ramírez y José Galat.
Si el Partido Conservador logra superar sus discusiones de mecánica electoral y finalmente se concreta la llegada de Noemí Sanín y Martha Lucía Ramírez, como todo parece que así será porque los espacios para aventuras electorales independientes cada vez se estrechan más, su consulta interna será una de las más interesantes de los últimos tiempos.