Julio 1 de 2009

Juan Manuel Santos, mejor con Uribe

Para Santos es más rentable apostarle a que no habrá reelección, que aceptar el guiño de Germán Vargas para reunificar al liberalismo.

Desde el 23 de mayo, cuando dejó el Ministerio de Defensa, Juan Manuel Santos no había aparecido tanto en los medios como esta semana, no solo en el país sino en la región. Y no porque él lo haya buscado, sino por la decisión de un juez de la provincia ecuatoriana de Sucumbíos, que ordenó su captura por la incursión militar del 1º de marzo de 2008 en la que fue abatido el guerrillero de las Farc 'Raúl Reyes'.

La orden de captura que en su contra expidió el funcionario judicial ecuatoriano, logró que se diera a favor de Santos una especie de plebiscito político. La decisión del juez ha sido calificada como una expresión más de la hostilidad del gobierno de Correa hacia Colombia, politizada y de dudosa competencia legal. Tanto, que las reacciones unánimes a favor de Santos se extendieron a voceros de la oposición como los presidentes del Partido Liberal, César Gaviria, y del Polo Democrático, Jaime Dussán, lo mismo que de los precandidatos Alfonso Gómez Méndez y Rafael Pardo. En los albores de una campaña, cualquier candidato desearía una situación como esta, que lo proyecta como representante de los intereses nacionales y lo pone por encima de las diferencias partidistas. Ese fue, precisamente, el sentido de su hábil reacción desde Londres, donde pasa vacaciones: "Es un ataque al país, no a Santos", dijo el ex ministro. El incidente judicial no ha sido el único motivo que ha sacado el nombre de Santos a la palestra en medio de su descanso. Su rival Germán Vargas Lleras, jefe de Cambio Radical, luego de lanzar su candidatura a la Presidencia, propuso que en marzo de 2010 se lleve a cabo una consulta interpartidista entre los candidatos de origen liberal para escoger a uno solo. Participarían, entonces, el ganador de la consulta liberal de septiembre 27, Santos y el propio Vargas.

La hipótesis de que una convergencia entre La U, Cambio Radical y el oficialismo liberal -lo que era el liberalismo en la época pre-Uribe- no es descartable. Para un partido al que se le reconocen pocas posibilidades de pelear solo la Presidencia, sería una estrategia que sin duda lo fortalecería. Le conviene al director único, César Gaviria, que llevaría a un partido reconstituido a la contienda, y a Germán Vargas, que ya partió cobijas con el uribismo.

La pregunta es si le serviría a Santos. Todo indica que no. Con la partida de Vargas Lleras y el enredo en que anda la reforma constitucional para permitir la segunda reelección de Uribe, el ex Ministro tiene excelentes credenciales para presentarse en las elecciones de mayo de 2010 como gran continuador del popular gobierno de Álvaro Uribe. En concreto, con la seguridad democrática que es la bandera más rentable desde el punto de vista electoral, y que Santos puede reclamar con legitimidad por haber sido ministro de Defensa y haber logrado durante su gestión cosechar los más importantes golpes contra las Farc.

La apuesta

¿Por qué habría, entonces, de cambiar semejante juego de ases para reemplazarlo por una disputa con Vargas Lleras y con el ganador de la consulta liberal? "Santos tiene que quedarse en el uribismo porque es ahí donde ha hecho sus méritos por estar montado en la seguridad democrática, que no es una política liberal", sostiene Héctor Elí Rojas, senador y precandidato liberal. Por otra parte, no hay que olvidar que Santos, que hizo toda su carrera en el liberalismo, con su salto al uribismo dejó muchas heridas abiertas en su vieja casa.

Ni la demanda del juez ecuatoriano, ni el supuesto dilema entre el uribismo y el oficialismo liberal que introdujo Vargas Lleras, han interrumpido el sueño del ex ministro de Defensa durante el descanso londinense. Su única preocupación tiene que ver con la eventualidad de que el referendo reeleccionista logre salvar los numerosos obstáculos que lo tienen al borde del abismo. Eventualidad que lo obligaría a regresar al papel de 'soldado' de una seguridad democrática liderada por su jefe natural, el presidente Uribe.

Pero si no hay reelección, escenario en el que Santos cree firmemente, la apuesta es llegar a las elecciones como cabeza del uribismo, enfrentado a un candidato de la oposición. "El candidato más fuerte del uribismo es Juan Manuel Santos -dice el ex alcalde 'Lucho' Garzón-. Por eso uno no lo ve jugando en otro lado". Y la politóloga Elisabeth Ungar sostiene que  "Tendría que pasar una verdadera debacle para que Juan Manuel Santos haga campaña por fuera del uribismo, y esa debacle solo sería posible si La U escoge un candidato exótico, que no se ve por ningún lado que vaya a pasar".

Desde cuando en 1991 abandonó el periodismo y dejó la subdirección de El Tiempo para dedicarse a la política, Juan Manuel Santos ha causado más de una sorpresa por los saltos que ha dado. Sin reato alguno asumió  en 2002 el Ministerio de Hacienda en el gobierno de Andrés Pastrana, luego de haber sido un duro crítico del mandatario conservador. Y lo mismo hizo años después con Álvaro Uribe a quien fustigó sin cesar en su primer gobierno pero de quien luego se volvió defensor a ultranza hasta el punto de crear el Partido de la U, a imagen y semejanza del primer mandatario. Dos semanas después de la reelección de Uribe, el 22 de agosto de 2006, Santos asumió como su Ministro de Defensa.

En el panorama actual, sin embargo, Santos no necesita dar más saltos mortales. Las encuestas indican que el electorado se inclina, al menos en la línea de partida de la campaña electoral, por los candidatos comprometidos con Uribe y con la seguridad democrática. Y en el dinámico juego de la política, Santos, ex liberal y ex funcionario de los gobiernos de Gaviria y Pastrana, tiene con qué ganarles el puesto a los aspirantes del Partido Conservador que están mirando en la misma dirección.

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