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El ex senador Germán Vargas Lleras, jefe de Cambio Radical, cree que tiene la madurez y la preparación suficientes para llegar a la Presidencia y por eso acaba de tomar una de las decisiones más trascendentales de su vida: ser candidato presidencial con o sin Álvaro Uribe en la contienda.
Después de haber recorrido el país durante ocho meses y de haber asegurado a sus propias tropas y de acercarse a las bases del Partido Liberal, el ex senador tiene razones para pensar que si Uribe no participa en las elecciones de 2010, él puede llegar a la Casa de Nariño. Viejo zorro de la política -manzanillo por más señas-, Vargas Lleras tiene analizados los posibles escenarios electorales.
Si el referendo pasa y el presidente Uribe busca repetir mandato por segunda vez, sabe que sería muy difícil derrotarlo en las urnas pero aun así, como diría el técnico Maturana, perder sería ganar un poco porque quedaría en primera fila para las elecciones de 2014. Pero si Uribe no juega, el campo queda despejado del peso pesado y la campaña queda abierta para candidatos que tienen más o menos las mismas posibilidades: Juan Manuel Santos, Noemí Sanín, Andrés Felipe Arias, el candidato liberal, el candidato del Polo y Sergio Fajardo.
Vargas, que acompañó a Uribe en las dos campañas anteriores, rompió definitivamente cobijas con el Gobierno pero insiste en que es uribista aunque no reeleccionista porque considera que "perpetuar a Uribe en el poder es malo para él, para la institucionalidad y para el país". Por eso mismo, y con el pragmatismo que lo caracteriza, sabe que tiene que irse con su música a otra parte.
Sostiene que está abierto a una consulta interpartidista con el Partido Liberal, que es su partido de origen, y en el cual no lo ven con tan malos ojos como lo están viendo hoy desde la Cada de Nariño, donde no le perdonan su oposición a la segunda reelección y no han ahorrado esfuerzos para desbaratar a Cambio Radical.
La apuesta
Así que Vargas Lleras piensa jugarse la candidatura por fuera del uribismo y no solo por razones del distanciamiento con el Gobierno, sino por motivos prácticos y de cálculo electoral. Según una encuesta contratada por él a Ipsos-Napoleón Franco, si se enfrenta en la consulta uribista con Juan Manuel Santos y Andrés Felipe Arias habría empate técnico. Es decir, podría salir trasquilado. Por eso mismo no descarta la posibilidad de que Santos revalúe su estrategia y acabe participando en una consulta interpartidista, que es el escenario que Vargas ha escogido para medirse, y sobre el cual ha hablado largo y tendido con el jefe del liberalismo, el ex presidente César Gaviria, quien confirma en entrevista con CAMBIO que el ex senador "tiene interés en coincidir con el partido en algunas cosas", y que aunque no puede hablarse de reunificación "son más las cosas que nos acercan que las que nos dividen".
Vargas Lleras sabe que el triunfo depende en muy buena parte de los respaldos partidistas y las maquinarias, porque con el fin del bipartidismo no es posible llegar a la Presidencia sin hacer alianzas. De ahí que su apuesta sea por lo que le está diciendo la mencionada encuesta: que si participa en una consulta interpartidista
contra el candidato oficial del liberalismo, él se impondría por amplia ventaja: cinco a uno.
Así, sumando adeptos aquí y allá, el candidato podría contar con su propia maquinaria -o lo que le queda de ella- y algo de la maquinaria liberal para concretar sus aspiraciones. Y es que de 'manzanilla', sabe el candidato, como sabe que muchos liberales de las bases lo apoyan. Pero, además, Vargas Lleras también mueve opinión y podría atraer a uribistas no reeleccionistas como él, que han respaldado la política de Seguridad Democrática del presidente Uribe. Parece que empiezan a darle fruto sus correrías del último año por más de 100 municipios en 15 departamentos, y en las que, apelando a su pasado liberal y al peso y tradición de su apellido, se dedicó a buscar alianzas con dirigentes locales y regionales. En todas las intervenciones y discursos mencionó el nombre de su abuelo, Carlos Lleras Restrepo, para recordar que su familia siempre ha estado comprometida con la defensa de los principios liberales.