Retiro de 'Lucho' del Polo no afecta ni al Partido ni a la Administración de Bogotá

Salvo que declare su oposición a Samuel Moreno, el retiro de 'Lucho' no afecta la situación del alcalde. El ex alcalde de Bogotá 'Lucho' Garzón siempre mantuvo una posición distante frente al Polo.

En  realidad, Garzón estaba fuera del Partido casi desde el comienzo de su Alcaldía. Apenas elegido, adoptó una actitud distante. A veces orientó el voto de funcionarios distritales en las elecciones internas del Polo -su hijo encabezó una lista para el I Congreso del PDI-, pero nunca quiso establecer una relación seria con este ni con su sucesor, el PDA, basada en la discusión de sus programas y actuaciones como alcalde. En el Concejo, en vez de apoyarse en acuerdos programáticos con la bancada polista, buscó el soporte de otros partidos dándoles cuota burocrática.

Terminado su mandato, desoyó las vehementes invitaciones que le hicieron para reunirse con la dirección del Partido, se negó a dialogar con Carlos Gaviria y se abstuvo de ir al II Congreso de la organización. Esta posición olímpica ha tenido su costo: hay poco 'luchismo' dentro del PDA.

Algunos altos funcionarios que son propias tropas de 'Lucho' permanecen en el Gobierno: Abel Rodríguez, secretario de Educación; Catalina Velasco, de Hábitat, y Germán Darío Rodríguez, de Espacio Público. Sin embargo, otros ex secretarios suyos están hoy ubicados en la Administración por sus vínculos directos con el Alcalde en ejercicio. Es el caso de los/las de Salud, Desarrollo Económico e Integración Social, y de las directoras del IDU y Acción Comunal. De alguna manera es también el de la secretaria de Gobierno, esposa del concejal más incondicional que tuvo Garzón.

No correspondería al talante de Moreno cobrarle a 'Lucho' su retiro del Polo. Además, él también se ha despachado a su aire, con independencia de lo que piense el Partido, aunque sin la pugnacidad de Garzón y aplicando el modelo de reinar más que gobernar.

Por otra parte, los dos gobiernos se parecen bastante en lo estructural. Garzón no es un reformador social. No trabajó en contra de la inequidad socio-espacial (ciudades que empujan a los pobres a extramuros), ni asumió a fondo el reto de dar atención primaria en salud por fuera del mercado o reequilibrar a favor del Distrito las relaciones con los grandes contratistas. Fue sí un promotor del gasto público bajo condiciones de bonanza fiscal, para financiar comedores populares, construir o reforzar colegios y aumentar el aseguramiento subsidiado en salud. El programa de Samuel es 'garzonismo' más metro, aunque cambiándole de nombre a los programas sociales.

Últimamente, 'Lucho' se ha cuidado de irse de la lengua. Algo le ha aprendido a Sergio Fajardo. Más que arremeter contra el metro, ha dicho que haría del TransMilenio el eje del Sistema Integrado de Transporte. Ha apoyado la creación de una EPS del Distrito, aunque advirtiendo que corre el riesgo de convertirse en otra Caprecom. Ha declarado que la hora es de lo social y de lo ético pero no ha enfilado baterías contra nadie a propósito de este último tema.  

Esta situación podría prolongarse por lo menos hasta que, de no prosperar sus aspiraciones presidenciales, 'Lucho' decida volver a aspirar a la Alcaldía, evento en el que se desmarcará claramente de Samuel y pasará a hacerle oposición. Y en ese plan sí es formidable, por no decir insoportable.       

Por Carlos Vicente Roux,
concejal de Bogotá.