Retiro de 'Lucho' Garzón y de Gustavo Petro del Polo diluye la posibilidad de una izquierda unida

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En forma paralela, los congresistas -sumados a líderes sociales y sindicales detrás de escaños congresionales- aprovecharon la "ola amarilla" para extender sus redes personales y dinamizar sus bases ideológicas, y fue ahí donde se dio el quiebre que llevó a 'Lucho' a dejar su partido: la mayoría polista militante y activista está más a la izquierda del espectro político que la tendencia 'luchista'. Los congresos partidistas no hicieron más que demostrar este desequilibrio que convirtió a Garzón y a Petro en minorías dentro de su propia organización.

El desequilibro final lo protagonizaría la tendencia de los Moreno Rojas: con el poder que le dio la Alcaldía de Bogotá, el grupo del actual burgomaestre y su hermano, el senador Iván Moreno, decidió aliarse con la línea que lideran Carlos Gaviria y el senador Jorge Enrique Robledo, alianza que, hace ya tiempo, selló el futuro de Garzón en el Polo: si 'Lucho' quería competir en 2010 con el sello amarillo o mover al Partido a una coalición suprapartidista, tendría que derrotar a la mayoría gavirista en unas primarias. Garzón se negó, convencido de que saldría derrotado, pese a registrar la más alta favorabilidad entre los líderes de izquierda.

Ganadores y perdedores

Ahora que 'Lucho' y la dirigencia del Polo parten oficialmente cobijas, ¿quién gana y quién pierde con este divorcio? Como en todo divorcio, las dos partes salen perjudicadas.

"Sin duda, tanto la salida de Garzón, como la de Petro, le harán mucha mella al Polo Democrático -afirma la politóloga Elizabeth Ungar, de Congreso Visible-. Ahí pierden todos, y en especial el país que ve cómo se pierde la oportunidad de una izquierda única".

Si bien es aún prematuro calcular los efectos electorales que tendrá en el Polo la ausencia de liderazgos tan emblemáticos como el de 'Lucho', la verdad es que tres candidatos a la izquierda del espectro político conspiran contra el reto de repetir la alta votación obtenida en las elecciones presidenciales de 2006.

Creer que los 2,6 millones de votos logrados entonces por Gaviria son endosables para su campaña en 2010 es una ilusión. Y a esto se suma el hecho de que el escenario político es muy distinto.

Con la presencia del presidente Uribe o sin él, la competencia del año entrante es, de entrada, mucho más reñida con los candidatos del conservatismo, el liberalismo, los independientes como Sergio Fajardo, Cambio Radical y el Partido de la U. Ante la seguidilla de éxitos en las urnas, un apoyo menguado en mayo de 2010 será un duro golpe para el Polo y les pasará cuenta de cobro a sus actuales dirigentes.

En cuanto al propio 'Lucho',  el panorama como candidato independiente tampoco es halagüeño. En los 18 meses desde que salió de la Alcaldía, Garzón ha venido perdiendo la imagen de alternativa a Uribe que construyó como burgomaestre.

De todas las opciones posibles para mantener vigencia política, 'Lucho' escogió la más difícil: trabajar en medios de comunicación. Como columnista de prensa, entrevistador de televisión y comentarista radial, su liderazgo como opositor se fue diluyendo.

Mientras tanto, el ex alcalde Sergio Fajardo no solo montó una candidatura fresca y alternativa sino que se ha convertido en la 'novedad' de la campaña política -estrategia en la que Garzón se especializó en sus dos aspiraciones previas-.

Y si a políticos como Fajardo y  Antanas Mockus el traje de independientes les queda a la medida, a 'Lucho' no le ajusta pues es símbolo del partido izquierdista más exitoso de la historia política contemporánea colombiana.

De la misma manera, con la salida de Garzón del Polo, el 'luchismo' pierde una plataforma partidista montada y en funcionamiento, capaz de llevar a las urnas cientos de miles de votos. Sin esa estructura, curtida en elecciones previas, todo el peso de la campaña caerá sobre los hombros y el carisma de Garzón.      

Pero más allá de las estrategias que desplieguen 'Lucho' y Gaviria para mitigar los daños mutuos, lo más lesivo para el Polo, según el politólogo Francisco Gutiérrez, "no es ni la división, ni la salida de 'Lucho' y Petro, sino el Gobierno de Bogotá".

Los bajísimos niveles de respaldo a la gestión del alcalde Moreno constituyen hoy la más grave amenaza para el futuro electoral de la izquierda. De continuar las dificultades de la administración del Polo en la capital, a la división para las elecciones presidenciales de 2010 se añadiría un voto castigo en los comicios locales de 2011.

Independientemente de su éxito o fracaso, la aspiración presidencial de Luis Eduardo Garzón por fuera del Polo Democrático envía un confuso y desesperanzador mensaje a quienes creyeron que un proyecto político de izquierda democrática podría algún día superar las ya tradicionales y anacrónicas divisiones del pasado.

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