Cinco pesos pesados de la política lucharán para hundir la reforma política

Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa, Martha Lucía Ramírez, Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón, anunciaron un frente común para trabajar en varios temas. Foto: Fernando Ariza / Cambio

En medio de la controversia que ha desatado la reforma política a la que solo le faltan dos debates para su aprobación, surgió un grupo de dirigentes políticos independientes que se oponen a la iniciativa y que están dispuestos a jugarse los restos para hundirla.

El comando lo integran Antanas Mockus, Luis Eduardo Garzón, Enrique Peñalosa, Martha Lucía Ramírez y Sergio Fajardo, que no han ahorrado adjetivos para descalificarla. Para Mockus es una reforma que raya en el cinismo y el descaro; Garzón la califica de antidemocrática; Peñalosa considera que aprobarla "es un atentado contra las minorías políticas"; Ramírez dice que es un triunfo de la vieja clase política, y Fajardo asegura que  no contribuye a sanear las costumbres políticas. En resumen, que no tiene lado bueno.

Estos cuestionamientos los comparten otros dirigentes de peso que no hacen parte del grupo que este miércoles, desde la plazoleta Rafael Núñez del Capitolio Nacional, anunció su abierta oposición a la iniciativa. Por ejemplo, el candidato Germán Vargas Lleras, cabeza de Cambio Radical, viene diciendo de tiempo atrás que está en desacuerdo con la reforma, entre otras razones  porque impide a concejales y diputados aspirar al Congreso, y porque no son inmediatas las sanciones a los partidos que avalen candidatos elegidos con apoyo de grupos ilegales y del narcotráfico.

¿Cómo se gestó el acuerdo político de "los quíntuples"? ¿Cómo llegaron a cobijarse bajo la misma bandera eventuales rivales?

La historia comenzó el martes 5 de mayo a las 4:04 p.m., cuando tras la aprobación de la reforma en la Cámara, el representante por Bogotá David Luna envió un correo electrónico a los políticos mencionados en el que les propone "alentar un movimiento de opinión sobre el tema" porque los considera "un ejemplo para las generaciones presentes y futuras de la política". En el mensaje, bautizado "Llamado de auxilio", Luna dice que la reforma es "un engaño al país" porque algunos artículos atentan contra la democracia.

La largada

CAMBIO tuvo acceso a la carta en la que Luna resume los puntos negros de la reforma: no contempla sanciones severas para partidos y políticos que tengan nexos con grupos al margen de la ley; el aumento del umbral, que atenta contra las minorías políticas; la posibilidad de cambiar de partido por una sola vez, que va en contravía del fortalecimiento de los partidos; la prohibición de hacer coaliciones entre los grupos independientes y los partidos con personería jurídica, que rompe el principio de igualdad, y la prohibición a alcaldes, gobernadores, concejales y diputados de acceder al Congreso.

Finalmente, Luna les hace un llamado a "los quíntuples" para que  "estudien la posibilidad de construir un pronunciamiento conjunto que alerte a la sociedad sobre los intereses personales y no estructurales de esta reforma".

El primero en responder fue el ex alcalde Peñalosa, que se encontraba en São Paulo, Brasil, dictando una conferencia sobre transporte masivo. Dijo que estaba dispuesto a firmar un acuerdo conjunto que condenara la reforma por "absolutamente antidemocrática".

A la de Peñalosa siguió la respuesta de la precandidata Martha Lucía Ramírez, quien entusiasta se sumó a la causa. Y al día siguiente contestaron los ex alcaldes Mockus y Fajardo, que anunciaron que respaldarían la iniciativa que saliera de esa intempestiva unión. El único que no contestó fue Garzón porque el correo no le llegó, pero enterado del asunto anunció que se sumaría al grupo.

Tras un sorteo, le tocó a Fajardo hacer el anuncio oficial ante un nutrido grupo de periodistas y cerca de 200 personas. Luego, cada uno de "los quíntuples", por orden alfabético, tuvo siete minutos para exponer las razones para oponerse a la reforma. Hora y media duró el evento que introdujo un nuevo ingrediente en el debate político.

Gracias a la tenacidad de Luna, los cinco políticos independientes pusieron una 'pica en Flandes' e iniciaron una especie de cruzada para cerrarle el paso a una iniciativa que, lejos de promover un cambio en la forma de hacer política, consagra viejas prácticas, no castiga con severidad las relaciones non sanctas de los congresistas y les cierra las puertas a nuevos liderazgos para acceder al poder por fuera de las estructuras tradicionales.

¿Lograrán "los quíntuples" su cometido? Solo el tiempo lo dirá, pero nadie duda de que la opinión de esos cinco mosqueteros es de mucho peso y produce un sacudón en una opinión aletargada y más bien indiferente frente a la suerte del Congreso.

LOS OCHO PUNTOS DEL PRONUNCIAMIENTO

1.   No contempla castigos severos ni para los partidos ni para sus miembros relacionados con grupos al margen de la ley, pese a que este fue su objetivo inicial.

2.  Aumenta del 2% al 3% los umbrales para que los partidos y movimientos políticos obtengan personería jurídica y/o participación en el Senado, contradiciendo el espíritu pluralista de la Constitución.

3.  No define propuestas para hacer obligatorias las consultas populares para elegir los candidatos de cada partido, lo cual obstaculiza su democratización interna.

4.  Constitucionaliza el transfuguismo político.

5.  No tiene en cuenta la igualdad de género.

6.  Prohíbe las coaliciones entre grupos significativos de ciudadanos y partidos y movimientos con personería jurídica, lo que atenta contra el principio de igualdad.

7.  Prohíbe que diputados, concejales y ediles se postulen al Congreso, con lo cual se bloquea la renovación política.

8.  Planeaba modificar la elección del registrador. Afortunadamente la Cámara archivó este artículo.

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