Al referendo le quedan otros escollos, superado el trámite legislativo

A diferencia del trámite lento y tormentoso en la Cámara, en el Senado las mayorías uribistas lograron meterle el acelerador al referendo. El Congreso, sin embargo, es apenas un paso ¿el segundo después de la recolección de firmas¿ y a la iniciativa le quedan todavía varios escollos. Si la carrera contra el reloj se cumple con éxito, los colombianos irían a las urnas en noviembre próximo para determinar si permiten, o no, una nueva candidatura del Presidente.

Y si todo sale como lo planearon el Gobierno y sus aliados en el Congreso, para la aprobación del referendo, a más tardar el martes, incluido el cambio de pregunta para dejar explícito que la reelección es en 2010 y no en 2014, ahora el interés de la Casa de Nariño apunta a la conciliación de los textos diferentes aprobados por cada una de las dos corporaciones legislativas, si se tiene en cuenta que la Cámara aprobó el proyecto con la pregunta original y por la que firmaron poco menos de cuatro millones de ciudadanos, pero el Senado la modificó para que no haya duda de que el Presidente se pueda presentar a las elecciones del año entrante.

Lo aprobado en la Cámara dice: "quien haya ejercido la Presidencia por dos periodos constitucionales podrá ser elegido para otro período", pero como en 2010 Álvaro Uribe todavía estará en ejercicio, surgieron las dudas de que con ese texto no quede habilitado para postularse a un tercer mandato. Por esto el Senado corrigió el error y cambió la redacción por "quien haya sido elegido a la Presidencia por dos periodos constitucionales podrá ser elegido para otro período".

Prueba de fuego

Si es necesario conciliar el texto del referendo, el Gobierno deberá emplearse a fondo para contrarrestar la negativa del Presidente de la Cámara, Germán Varón, quien ha advertido que nombrará conciliadores que hagan respetar el texto aprobado por su corporación. Aunque Varón pertenece a Cambio Radical, el partido del candidato presidencial Germán Vargas Lleras, a quien el presidente Uribe le ha ido recortando la participación burocrática que tiene en el Gobierno por negarse a apoyar una segunda reelección, es muy difícil que su interés de ponerle trabas al referendo logre frenar la aplanadora uribista.

Surtido el trámite en el Congreso, el referendo debe ser enviado a revisión de la Corte Constitucional. Para esa revisión, el alto tribunal cuenta con 120 días hábiles. En ese término la Procuraduría dispone de 30 días para emitir su concepto, el magistrado ponente del referendo con otros 30 días para rendir su informe y la Sala Plena de la Corte (nueve magistrados) con 60 días más para tomar su decisión.

Si la Corte le da trámite de urgencia al proyecto, los términos se pueden acortar, aunque en el estudio del referendo de 2003 el alto tribunal tardó seis meses para declarar su constitucionalidad, por la solicitud que le hizo al Congreso de que le enviara las actas sobre el trámite legislativo. Si la Corte dice que el referendo es Constitucional, lo remite a la Presidencia de la República para que, en un plazo de ocho días, el Gobierno expida el decreto convocatorio con la fecha en la cual el referendo debe ser votado para que la Registraduría prepare la logística de esa votación nacional.

Y para ser aprobado, el referendo debe sacar mínimo la mitad más uno de 7'200.000 votos, que hoy equivalen al 25 por ciento del censo electoral. "El referendo va a pasar en todos sus trámites, pero lo duro es que sea aprobado en las urnas" , afirma el constitucionalista Juan Manuel Charry. 

Publicidad