Mayorías uribistas impondrán reforma política cuya utilidad no es clara

La Plenaria del Senado debe darle último debate a la Reforma Política antes del 20 de junio, para que la iniciativa no vuelva a fracasar. Foto: Claudia Rubio / Cambio

Ya casi nadie duda de que la reforma política va a ser aprobada. Después de un largo letargo y de una agitada controversia, el ministro del Interior, Fabio Valencia, le metió el acelerador a la iniciativa que modifica 16 artículos de la Constitución e incluye uno nuevo transitorio con el argumento de que permite "combatir a todos los grupos criminales de cualquier índole que traten de penetrar a los partidos o movimientos políticos", punto que no comparten ni la oposición ni algunas entidades académicas.

La reforma no es tan buena como dice el Gobierno, ni tan mala como afirman sus opositores pero puede ser irrelevante porque no corrige los verdaderos problemas de la actividad política. CAMBIO presenta a continuación los aspectos de mayor controversia y las críticas de un grupo mixto de entidades civiles y académicas (Misión de Observación Electoral, Viva la Ciudadanía, Plural, Foro por Colombia, Dejusticia y Congreso Visible) que le hace  veeduría al proceso de reforma:

SILLA  VACÍA

Busca que los miembros del Congreso condenados por la Justicia no sean reemplazados y que el partido al que pertenecen pierda la curul cuando haya sentencia definitiva. Según el ministro Valencia, "la silla vacía operará desde cuando entre en vigencia la reforma, pero si el congresista es absuelto puede volver a su curul". Pero hay críticas, incluso del uribismo. La precandidata presidencial Martha Lucía Ramírez sostiene: "Las sanciones por nexos de políticos con grupos ilegales parecen importar solo a futuro. Este borrón y cuenta nueva estimula la impunidad política".

CONSULTAS INTERPARTIDISTAS

Después de la definición de las candidaturas, los diferentes partidos podrían realizar una consulta entre sus aspirantes para escoger al abanderado de una coalición. El resultado será obligatorio para las colectividades que participen. Se trata de una fórmula semejante a la que existe en Chile, donde las elecciones oscilan entre dos alianzas, de izquierda y de derecha.

Este artículo es bien visto por la mayoría de los partidos porque permitiría buscar consensos dentro del uribismo y también en la oposición. Si pasa la reforma, en las elecciones de 2010 podría haber dos grandes coaliciones: una del uribismo y otra de oposición en la que podrían estar el Partido Liberal y el Polo Democrático. El Gobierno la quiere para unificar a su coalición.

INHABILIDADES

La reforma prohíbe que concejales y diputados puedan aspirar al Congreso así renuncien a la corporación para la cual fueron elegidos. "No estoy de acuerdo porque bloquea la política por temor a la competencia",  dice el senador Samuel Arrieta.

UMBRAL

El Consejo Nacional Electoral otorgará personería jurídica a los partidos, movimientos políticos y grupos ciudadanos que mínimo obtengan una votación del tres por ciento (3%) de los votos emitidos. Según el grupo de seguimiento, la reforma no solo no avanza en las sanciones inmediatas y efectivas sino que, al aumentar el número de votos  para acceder al Congreso, garantiza que los partidos mayoritarios con alto número de investigados,  se fortalezcan en detrimento de las visiones políticas minoritarias.

SANCIONES A PARTIDOS

Los partidos y movimientos políticos deberán responder por avalar candidatos elegidos en cargos o corporaciones que resulten condenados por vínculos con grupos al margen de la ley. Las sanciones van desde multas y devolución de los recursos por reposición de votos, hasta la cancelación de la personería jurídica. "¿Por qué establecer como requisito que el candidato sea elegido? ¿No es igualmente grave avalar a un candidato, aunque no resulte ganador, que tenga vínculos con grupos armados ilegales?", dice el grupo de seguimiento a la Reforma.

DOBLE  MILITANCIA

Nadie podrá pertenecer a más de un partido o movimiento político. Concejales, diputados  y congresistas o quienes aspiren a esos cargos, no podrán apoyar candidatos distintos a los definidos por su partido. Quien siendo miembro de una corporación pública decida presentarse a la siguiente elección por otro partido, deberá renunciar a la curul al menos doce (12) meses antes de las inscripciones. Hay polémica por un parágrafo transitorio que permite, por una sola vez, y durante los seis meses siguientes a la entrada en vigencia de la Reforma, que los congresistas puedan inscribirse en un partido distinto al que los avaló, sin renunciar a la curul o incurrir en doble militancia. "Es el único artículo que de verdad le interesa al Gobierno -dice el representante liberal Carlos Piedrahíta-. Con él aspira a que miembros de otros partidos se pasen al partido que están creando José Obdulio Gaviria y Luis Carlos Restrepo". Según un grupo académico que le hace seguimiento a la reforma, "en la práctica facilita que parlamentarios de Alas-Equipo Colombia, Colombia Democrática, Colombia Viva y Convergencia Ciudadana, entre otros,  que tienen en riesgo su personería jurídica por haber avalado candidatos condenados por vínculos con grupos paramilitares, se agrupen en otra organización política, como el Partido de la U". 

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