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Esta semana se dio el banderazo formal para la consulta del Partido Liberal. Dos precandidatos, Cecilia López Montaño y Alfonso Gómez Méndez, se inscribieron ante la Dirección Nacional, y completarán la lista Iván Marulanda, Rafael Pardo y Aníbal Gaviria. En una competencia de cinco meses, con campañas proselitistas y debates por todo el país, los quíntuples se someterán, el 27 de septiembre, a la votación de los electores que escogerán el candidato oficial para las elecciones presidenciales del 30 de mayo de 2010.
Antes de la partida, el grupo ha tenido un proceso de depuración. La senadora Piedad Córdoba (ver entrevista) y el ex procurador Edgardo Maya descartaron inscribir sus nombres, mientras que el senador Juan Fernando Cristo, que estaba indeciso, en entrevista con María Isabel Rueda en El Tiempo, dejó entrever que tampoco hará parte de la carrera porque considera que su aspiración riñe con la promoción de la Ley de víctimas, que ha sido su caballito de batalla. Según una encuesta contratada por CAMBIO con Opinómetro, en la línea de largada el ex ministro Rafael Pardo es quien lleva una delantera cómoda, seguido por el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez. López, Gaviria y Marulanda aparecen rezagados.
Pero más allá de las posiciones iniciales de los cinco precandidatos, o del proceso acordado para la competencia bajo la batuta del ex presidente César Gaviria, director del Partido, la gran pregunta es a qué le apuesta la colectividad roja, que no gana unas elecciones presidenciales desde 1994. ¿Tendrá el candidato que surja de la consulta posibilidades de recuperar la Casa de Nariño? La respuesta está ligada a si el presidente Uribe -disidente liberal- se postulará o no para un tercer período.
Oportunidad
El panorama, como es obvio, será mucho más favorable para el liberalismo si no hay reelección. A pesar de que en las encuestas los uribistas aparecen punteando, si el Presidente sale del escenario se atomizarían las preferencias y sería más factible una segunda vuelta presidencial, y que de los dos finalistas uno sea el candidato único que salga de la consulta roja. Pero si Uribe repite, la función del abanderado liberal, a plata de hoy, se limitaría a una competencia con pocas posibilidades de victoria y a fortalecer al Partido como primera fuerza política del país.
La consulta será la recta final de la gestión del ex presidente Gaviria como director nacional, y quien tomó las riendas en junio de 2005, en uno de los puntos más bajos de la larga historia del Partido. Gaviria considera que la colectividad tiene un papel que cumplir en la política, independientemente de si hay reelección o no.
El jefe único acogió la tesis de un grupo de congresistas en el sentido de que al Partido le conviene adelantar la escogencia de su candidato para septiembre de este año -no en marzo del año electoral como se hacía antes-, con dos objetivos: generar hechos políticos para disputarle la iniciativa al presidente Uribe, y tener más tiempo en la campaña presidencial para sanar las heridas que seguramente dejará la competencia interna.
Si bien es cierto que ninguno de los quíntuples muestra fortaleza en las encuestas, los liberales creen que en este proceso elegirán un candidato que crecerá como resultado de la mayor exposición en los medios, y que se beneficiará de la sólida estructura del Partido en todo el territorio nacional. Según el analista León Valencia, "Lo paradójico de la consulta liberal es que hoy tiene un partido fuerte pero sus candidatos son muy débiles".
No obstante, Gaviria considera que incluso, en una situación como esa, hay una oportunidad: "Tenemos que sacar una votación significativamente alta en la consulta y un candidato escogido así va a tener un apoyo importante que irá creciendo después de la consulta, cuando sea arropado por los precandidatos que pierdan y por todo el Partido". Según cálculos del ex presidente, viejo zorro de la política, de entrada el liberalismo debe sacar más de 2,5 millones de votos, como en la consulta de marzo de 2006: 2'727.202 votos, repartidos entre Horacio Serpa, Rafael Pardo y Rodrigo Rivera.