Abril 22 de 2009

Se agita el trapo rojo

Cinco candidatos arrancan la campaña para la consulta interna liberal, con la esperanza de buscarle un contendor al presidente Uribe.

Esta semana se dio el banderazo formal para la consulta del Partido Liberal. Dos precandidatos, Cecilia López Montaño y Alfonso Gómez Méndez, se inscribieron ante la Dirección Nacional, y completarán la lista Iván Marulanda, Rafael Pardo y Aníbal Gaviria. En una competencia de cinco meses, con campañas proselitistas y debates por todo el país, los quíntuples se someterán, el 27 de septiembre, a la votación de los electores que escogerán el candidato oficial para las elecciones presidenciales del 30 de mayo de 2010.

Antes de la partida, el grupo ha tenido un proceso de depuración. La senadora Piedad Córdoba (ver entrevista) y el ex procurador Edgardo Maya descartaron inscribir sus nombres, mientras que el senador Juan Fernando Cristo, que estaba indeciso, en entrevista con María Isabel Rueda en El Tiempo, dejó entrever que tampoco hará parte de la carrera porque considera que su aspiración riñe con la promoción de la Ley de víctimas, que ha sido su caballito de batalla. Según una encuesta contratada por CAMBIO con Opinómetro, en la línea de largada el ex ministro Rafael Pardo es quien lleva una delantera cómoda, seguido por el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez. López, Gaviria y Marulanda aparecen rezagados.

Pero más allá de las posiciones iniciales de los cinco precandidatos, o del proceso acordado para la competencia bajo la batuta del ex presidente César Gaviria, director del Partido, la gran pregunta es a qué le apuesta la colectividad roja, que no gana unas elecciones presidenciales desde 1994. ¿Tendrá el candidato que surja de la consulta posibilidades de recuperar la Casa de Nariño? La respuesta está ligada a si el  presidente Uribe -disidente liberal- se postulará o no para un tercer período.

Oportunidad

El panorama, como es obvio, será mucho más favorable para el liberalismo si no hay reelección. A pesar de que en las encuestas los uribistas aparecen punteando, si el Presidente sale del escenario se atomizarían las preferencias y sería más factible una segunda vuelta presidencial, y que de los dos finalistas uno sea el candidato único que salga de la consulta roja. Pero si Uribe repite, la función del abanderado liberal, a plata de hoy, se limitaría a una competencia con pocas posibilidades de victoria y a fortalecer al Partido como primera fuerza política del país.

La consulta será la recta final de la gestión del ex presidente Gaviria como director nacional, y quien tomó las riendas en junio de 2005, en uno de los puntos más bajos de la larga historia del Partido. Gaviria considera que la colectividad tiene un papel que cumplir en la política, independientemente de si hay reelección o no.

El jefe único acogió la tesis de un grupo de congresistas en el sentido de que al Partido le conviene adelantar la escogencia de su candidato para septiembre de este año  -no en marzo del año electoral como se hacía antes-, con dos objetivos: generar hechos políticos para disputarle la iniciativa al presidente Uribe, y tener más tiempo en la campaña presidencial para sanar las heridas que seguramente dejará la competencia interna.

Si bien es cierto que ninguno de los quíntuples muestra fortaleza en las encuestas, los liberales creen que en este proceso elegirán un candidato que crecerá como resultado de la mayor exposición en los medios, y que se beneficiará de la sólida estructura del Partido en todo el territorio nacional. Según el analista León Valencia, "Lo paradójico de la consulta liberal es que hoy tiene un partido fuerte pero sus candidatos son muy débiles".

No obstante, Gaviria considera que incluso, en una situación como esa, hay una oportunidad: "Tenemos que sacar una votación significativamente alta en la consulta y un candidato escogido así va a tener un apoyo importante que irá creciendo después de la consulta, cuando sea arropado por los precandidatos que pierdan y por todo el Partido". Según cálculos del ex presidente, viejo zorro de la política, de entrada el liberalismo debe sacar más de 2,5 millones de votos, como en la consulta de marzo de 2006: 2'727.202 votos, repartidos entre Horacio Serpa, Rafael Pardo y Rodrigo Rivera.

Después de escogido el candidato liberal, en el Congreso ideológico del Partido, en diciembre, el candidato oficial será autorizado para, sobre la base de un acuerdo programático, hacer alianzas y hasta participar en una consulta interpartidista -por ahora depende de su aprobación en el Congreso porque forma parte del proyecto de reforma política- con otros sectores de la oposición.

Otras cartas

La consulta no solo definirá el candidato del Partido a la Presidencia. También se juega otras cartas, como su posición para las elecciones del Congreso. El ex presidente Gaviria aspira a consolidarlo como la primera agrupación política del país en esos comicios.

Por otra parte, esta será la primera vez que en 12 años los liberales tendrán un candidato distinto a Horacio Serpa, quien fue derrotado en tres elecciones consecutivas: 1998, 2002 y 2006. El Partido se priva del caudal electoral del popular caudillo, pero al mismo tiempo abre las puertas de la renovación. El liberalismo del futuro inmediato estará más a la izquierda si triunfa Gómez Méndez o a la derecha si el beneficiado es Pardo. Y esto, a la vez, se reflejará en su posición frente al gobierno de Uribe, la seguridad democrática, la crisis económica, el desempleo y la política exterior.

A un año de las elecciones presidenciales, y en un escenario dominado en los últimos años por Álvaro Uribe, pocas apuestas están con el Partido Liberal. Pero el trabajo del ex presidente Gaviria, paciente y estratégico, ha unido a la colectividad y le ha dado un perfil de oposición tranquila con el que se ha ganado un papel en el libreto político de los próximos meses. Pocos creen que la organización roja tenga una carta para derrotar al uribismo, pero nadie puede decir que será un invitado de piedra en la campaña que comienza.

LOS CINCO PRECANDIDATOS ROJOS

Cecilia López Montaño, 65 años, barranquillera, ex ministra de Agricultura y de Ambiente, ex directora del ISS, senadora. Es la segunda vez que participa en la consulta, aunque en 2006 retiró su nombre para encabezar la lista liberal al Senado. Representa la centro-izquierda del Partido. Experta en temas económicos, es alegre, espontánea, apasionada y de profundas convicciones sociales. Siempre ha militado en el liberalismo.

Iván Marulanda, 62 años, risaraldense, ex senador, ex constituyente. Es la primera vez que participa en la consulta interna. Representa la izquierda del Partido. Fue fórmula vicepresidencial de Horacio Serpa en 2002, pero militó en el galanismo y por eso en su discurso enfatiza los principios éticos y los temas sociales. Rechaza las alianzas con otros partidos. Es el más desconocido de todos. No registra en las encuestas.

Rafael Pardo, 55 años, bogotano, ex ministro de Defensa y ex senador, es la segunda vez que participa en la consulta. En 2006 sacó 570.000 votos, detrás de Horacio Serpa, que logró 1,3 millones. Representa el centro del Partido. Tiene perfil de estadista y a su favor juega el hecho de ser el gavirista de los precandidatos, pero tiene en contra el hecho de que apoyó el gobierno de Andrés Pastrana y el primero de Álvaro Uribe. Le faltan carisma y conexión con la gente. Su fuerte es el voto de opinión.

Alfonso Gómez Méndez, 59 años, tolimense, fue procurador y fiscal. Es la primera vez que participa en la consulta. Representa la izquierda del Partido, lo que lo acerca a la senadora Piedad Córdoba. Dueño de una memoria prodigiosa, es reconocido por su agudo humor y gran preparación académica. Los cargos públicos que ha ocupado han sido a nombre del Partido Liberal. Su fuerte está en las bases.

Aníbal Gaviria Correa,  42 años, antioqueño, fue gobernador de su departamento. Representa el centro del Partido. Es la primera vez que participa en la consulta. Es el más joven de todos los precandidatos y la base de su discurso es la modernización y renovación de la política y del Partido. Propone que en las listas liberales a corporaciones públicas, la mitad de los candidatos sean  jóvenes. Su fuerte electoral está en Antioquia.

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