Las campañas para las elecciones parlamentarias de 2010 -14 de marzo- están empezando a calentar motores sobre todo porque se trata de una elección trascendental y en cierta forma sui géneris. A pesar de la caótica situación en la que está sumida la mayoría de los partidos, hay hechos que abren un espacio para la renovación, entre ellos la salida de varios veteranos y tradicionales senadores, la muerte de cinco congresistas y la sanción a los que se vieron afectados por la parapolítica.
La próxima elección implica para los partidos un reto y una oportunidad no solo para romper los lazos de la política con la ilegalidad, sino para promover figuras nuevas que puedan resultar atractivas para el electorado y para consolidarse en el Congreso. "Tenemos que hacer listas que combinen fortaleza electoral en las regiones con otras que atraigan voto de opinión", sostiene Germán Vargas, presidente de Cambio Radical.
Y mucho de eso hay en la estrategia diseñada desde la Casa de Nariño por el presidente Uribe, no solo interesado en alejar el fantasma de la parapolítica que tocó a todos los partidos de la coalición, sino en contrarrestar la atomización de los partidos uribistas que, aunque sumados hacen mayoría, arriesgan a volverla relativa por la indisciplina de sus precarias bancadas.
De ahí algunas de las movidas presidenciales, como forzar la salida de Juan Lozano del Ministerio del Ambiente para que encabece una lista de primera línea y libre de sospechas para el Senado. Y, además, poner a escuderos fieles como el ex comisionado Luis Carlos Restrepo y el ex asesor José Obdulio Gaviria en la tarea de hacerle reingeniería a La U e intentar agrupar en un solo partido a los ocho de la coalición. "La idea es que entre el Partido Conservador y el nuevo partido uribista alcancemos entre 60 y 65 curules en el Senado y entre 100 y 110 en la Cámara", afirma optimista el ex consejero Gaviria.
Ante el hecho cierto de que ya no hace mayorías absolutas como antes, al Partido Liberal, de cuyas filas desertaron muchos de los que hoy militan en los partidos uribistas, no le queda camino distinto que el de saber escoger nombres y apuntarle con todo al voto de opinión. Y aunque hay representantes a la Cámara con alguna trayectoria que quieren dar el salto al Senado -Germán Olano, Jaime Durán, Clara Pinillos-, resultan más atractivos nombres como el de Alan Jara, ex gobernador del Meta y recién liberado de un secuestro de años, y quien despierta mucha simpatía en la opinión. El Partido Conservador, por su parte, quiere combinar experiencia con juventud y tiene destinado cerca del 30 por ciento de sus listas para jóvenes.
Si bien el panorama indica que podrían llegar al Senado cerca de 70 caras nuevas de las 100 posibles, es poco lo que por ahora puede anticiparse.
Por decisión propia y porque sus prioridades en la agenda política son otras, no volverán pesos pesados de todas las tendencias como Germán Vargas Lleras, Gustavo Petro, Gina Parody, Martha Lucía Ramírez, Hugo Serrano y Ómar Yepes Alzate. Otros que durante años dominaron el ejercicio legislativo no podrán volver aun si lo quisieran, porque están involucrados en la parapolítica. Entre ellos figuran el ex senador Juan Manuel López Cabrales, máximo elector del Partido Liberal; los ex senadores y ex presidente del Senado Miguel Pinedo Vidal, Carlos García Orjuela y Mario Uribe Escobar, y jefes de pequeños partidos que hacen parte de la coalición de Gobierno, como Luis Alberto Gil, de Convergencia Ciudadana; Miguel De la Espriella, de Colombia Democrática; Álvaro Araújo, de Alas Equipo Colombia, y Dieb Malof, de Colombia Viva.
Tampoco podrán aspirar el conservador Ciro Ramírez, Mauricio Pimiento, de La U, y Reginaldo Montes, de Cambio Radical. Y la muerte de dos reconocidos senadores liberales, Luis Guillermo Vélez y Víctor Renán Barco, y del representante de Cambio Radical José Fernando Castro Caicedo, se suma a las futuras ausencias, lo mismo que la de la representante de La U Sandra Ceballos.
Estas ausencias abren espacios para nuevas caras pero no es fácil hacer cábalas sobre cuáles serán los partidos ganadores y cuáles los perdedores. Lo que es casi seguro es que el próximo Senado será uno de los más renovados de la historia reciente. La Cámara lo será en menor medida. La pregunta es si el cambio de caras significará algún cambio en la forma de hacer política. Los resabios de la clase política son difíciles de curar como quedó claro después del escándalo del Proceso 8.000, cuando algunos de los implicados volvieron al Congreso por interpuesta persona -esposa, hermano, hijo, primo...- Falta ver si en el próximo Congreso aquellos que se vieron involucrados en el proceso de la parapolítica (77) regresan redivivos en cuerpo ajeno.
NO VUELVEN
Germán Vargas Lleras, Cambio R.
Gustavo Petro, Polo Democrático
Gina Parody, La U
Marta Lucía Ramírez, La U
Hugo Serrano, liberal
Ómar Yepes, conservador
Luis H. Gómez Gallo, conservador