(Página 2 de 2)
La política exterior colombiana, además, no enfatiza los temas internacionales -las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU, la situación de Oriente Medio, los problemas de África- sino que es una extensión de su agenda interna: seguridad democrática, derechos humanos, conflicto armado. Por eso mal podría la Cancillería, y no las entidades especializadas, tomar las decisiones en esas materias.
Sin embargo, hay un largo trecho entre la complejidad que implica manejar la globalización y las contradicciones en las declaraciones de los distintos voceros. El presidente Uribe, como jefe de todos, tiene la batuta para imponer el orden. El problema es que el propio Uribe, con anuncios y reacciones no planificados, en varias ocasiones lejos de constituir un alivio se convierte en una complicación para sus cancilleres.