Marzo 4 de 2009

La avanzada uribista

Por diferentes vías, el presidente Uribe ha comenzado a enviar emisarios para que busquen su reelección y/o la continuidad de la seguridad democrática.

Empeñado como está en que sus programas de gobierno trasciendan más allá de 2010, el presidente Álvaro Uribe y su más inmediato grupo de colaboradores diseñaron una estrategia para poner a algunos de sus principales lugartenientes en diferentes escenarios, en un intento de copar buena parte del espectro político para garantizar así o la segunda reelección del mandatario o su sucesión en manos de un candidato de sus entrañas, y también para hacerse, como han dicho,  a por lo menos el 60 por ciento de las curules en el Congreso. 

En desarrollo de esa estrategia, el Presidente está poniendo alfiles en varios cuadros del tablero para consolidar sus mayorías y cerrarles el camino a los partidos de oposición y hasta a funcionarios del Gobierno a los que no les tiene confianza. El primero que recibió instrucciones fue Andrés Felipe Arias, quien abandonó el Ministerio de Agricultura y está dedicado a defender las banderas de la seguridad democrática en su condición de precandidato presidencial por el Partido Conservador. Congresistas consultados por CAMBIO coinciden en señalar que Uribe quiere que en la consulta interna del Partido Conservador apoyen a su ex ministro de Agricultura y luego, en caso de que haya consulta  entre varios candidatos uribistas, voten por él y no por Juan Manuel Santos o Germán Vargas Lleras.

Otro de los alfiles es el ex senador Rodrigo Rivera, defensor cerrado de la seguridad democrática, mediante el cual el Gobierno aspira a cautivar a congresistas liberales -como el senador Luis Fernando Duque y el representante Germán Olano, amigos de Rivera-, que no están de acuerdo con que el Partido siga en la oposición y que, tras siete años de verano burocrático, están ansiosos de beber en las fuentes de la burocracia.

Rivera y sus amigos sostienen que por lo menos 30 parlamentarios liberales respaldan la propuesta de acercarse al uribismo, pero la Ley de Bancadas, sumado a la ascendencia y el respeto que despierta el jefe del Partido, el ex presidente César Gaviria, dificultan la tarea. Pero dentro de la estrategia, cualquier congresista que se le quite a la oposición es ganancia.

En busca del mismo propósito y de cohesionar a los diferentes partidos uribistas e incluso para armar con ellos uno nuevo, el consejero presidencial José Obdulio Gaviria sale este viernes del cargo y el comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo el domingo para, como dice Gaviria, "salir a tirar el carro de la victoria en 2010". Así, dentro de la idea no solo de concretar la plataforma del uribismo para la Presidencia y el Congreso, sino de tener un candidato de peso, todo indica que Restrepo tendría como tarea convencer a Noemí Sanín, hoy embajadora en el Reino Unido, de convertirse en la candidata del nuevo partido uribista.

El bloqueo

El segundo paso del plan pro reelección y consolidación de mayorías consiste en bloquear a los que tienen pretensiones presidenciales y son vistos con alguna reserva por el propio Uribe o por su guardia pretoriana, como es el caso del ministro Santos. "La idea con la salida de Luis Carlos Restrepo es que Juan Manuel Santos no tenga el camino despejado en el Partido de la U", le dijo a CAMBIO un senador uribista que ha participado en reuniones en Palacio sobre el tema.

Por otra parte, algunos sostienen que la tacada con Arias era obstaculizar los acercamientos de Noemí Sanín con el Partido Conservador para de-sanimarla en la búsqueda del apoyo de ese partido y llevarla hacia el proyecto encabezado por Restrepo. En caso de que Noemí aceptara ser la candidata de los uribistas no conservadores, al Gobierno le funcionaría una jugada planeada a tres bandas: tener candidato conservador, una dama en el tablero uribista y bloquear a Santos, que aparece cada vez más distante de Uribe.

A esto se suma que el Gobierno ha logrado hacerle daño a Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical,  pues algunos congresistas, como el representante Roy Barreras y la senadora Nancy Patricia Gutiérrez, han hecho público su interés de sumarse a un proyecto único uribista.

Por otra parte, y con miras a hacerse a las mayorías en el Congreso en 2010, los partidos pequeños de la coalición de Gobierno -Alas Equipo Colombia, Colombia Viva, Colombia Democrática, Apertura Liberal y Convergencia Ciudadana- seriamente afectados por la parapolítica, saben que su garantía de supervivencia en un sistema que busca fortalecer los partidos, está en agruparse bajo un mismo paraguas. "Con el aumento del umbral a 3 por ciento, hoy las minorías políticas que han sido leales al Gobierno están en una situación difícil para sobrevivir -afirma el senador Samuel Arrieta, presidente de Convergencia Ciudadana-. Tenemos que agruparnos para no desaparecer como opción política".   

No puede dejarse de lado que en el propósito del Presidente de perpetuar la política de seguridad democrática y confianza inversionista, la aprobación del referendo juega papel fundamental. Eso quedó claro en diciembre, cuando al filo de la medianoche y a punto de expirar el tiempo reglamentario, convocó a sesiones extras del Congreso, y ha sido ratificado por los movimientos de Luis Carlos Restrepo, José Obdulio Gaviria y el ministro del Interior Fabio Valencia que lo promueven a voz en cuello, algo que no estarían haciendo sino es porque tienen la  autorización expresa del Presidente.

El Gobierno, no cabe duda, se está jugado a fondo para lograr que el Presidente pueda aspirar a una segunda reelección en 2010. El Ministro del Interior se ha reunido con diferentes sectores de la Comisión Primera del Senado, donde la iniciativa empezará su tercer debate desde el 16 de marzo. Y si el referendo se hunde, queda la posibilidad de introducir el 'articulito' de la reelección en el acto legislativo para la reelección de gobernadores y alcaldes.

Las cartas están jugadas. Primero, el referendo para que Uribe pueda aspirar a un tercer mandato consecutivo. Si no funciona, la segunda es el acto legislativo. Y la tercera, si definitivamente Uribe no pudiera jugar, hasta el momento está marcada con el nombre de Andrés Felipe Arias. La apuesta es audaz, pero en política, salvo el pasado, nada está escrito.

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