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Solo tres semanas después de concluido su mandato como alcalde de Medellín con índices de aprobación del 95 por ciento, Sergio Fajardo ya estaba recorriendo el país con la mirada puesta en las elecciones de 2010 y en la Presidencia.
Apoyado en el prestigio que le dejó la transformación que logró la capital antioqueña bajo su administración, Fajardo inició campaña el 18 de enero de 2008 en Valledupar, a donde llegó invitado por el gobernador Cristian Moreno para que compartiera sus experiencias con los alcaldes del Cesar, recién posesionados. Allí, como en todos los lugares que visita, Fajardo relató lo que hizo en su ciudad bajo el lema "La transformación: Medellín, del miedo a la esperanza".
En momentos de incertidumbre política por el tema de la reelección y la indefinición del presidente Álvaro Uribe sobre si quiere o no aspirar a un tercer mandato, el ex alcalde no se dejó enredar y, tras un fugaz paso como comentarista de noticias del programa de Caracol Radio que dirige Darío Arizmendi, se lanzó de lleno a hacer política. Su idea es construir y desarrollar un proyecto que no está ni en contra ni a favor de Uribe, sino en función de las principales necesidades de la gente. Por eso cuando le preguntan sobre su futuro en caso de que Uribe compita de nuevo, repite una y otra vez: "Con Uribe o sin Uribe vamos para adelante porque nosotros no actuamos por cálculo político sino por convicciones".
Fajardo ha visitado ya 73 municipios, de 29 departamentos, como Neiva, Cali, Tunja, Chiquinquirá, Armenia, Manizales, Bogotá, Cartagena, Montería, San José del Guaviare, Arauca y Puerto Carreño, entre otros. En ellos se ha mostrado como una persona que no se complica, abierta, informal, que siempre usa jeans y responde a cualquier pregunta con franqueza. Viaja acompañado por unos pocos colaboradores y en cada sitio pasa dos o tres días, recorre calles, visita tiendas, colegios y emisoras, habla con dirigentes cívicos, con académicos, políticos, empresarios, comerciantes, campesinos, gente del común...
En el centro
Pese a la polarización política, Fajardo no se ha dejado encasillar como uribista o antiuribista, ni ha caído en la tentación de los agravios o descalificaciones personales. Su discurso es de centro y no despierta resistencias. Por ejemplo, en su campaña para la Alcaldía recibió el apoyo de reconocidos uribistas como el polémico asesor presidencial José Obdulio Gaviria, que se considera su gestor, pero también del Polo Democrático que, oficialmente lo apoyó.
Fajardo no quiere ser asociado con la clase política tradicional por la que siente aversión y por eso, entre otras cosas, rechazó públicamente en 2003 la adhesión del cacique conservador Luis Alfredo Ramos, hoy gobernador de Antioquia. "Comenzamos a trabajar en política con principios, con propuestas y de una forma distinta: sin comprar un voto, sin comprar un líder, sin negociar nada para llegar al poder", sostiene el ex Alcalde, quien asegura que su proyecto político nació en 1999 de la mano de 49 amigos que creen en la política "no como un medio para enriquecerse y usufructuar el poder, sino como una posibilidad de servicio".
En el lenguaje que utiliza para explicar sus propuestas hay algo que recuerda al ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa: sueños, equidad, justicia, ciencia, tecnología, cultura...
Estas son algunas de las palabras que menciona con más frecuencia, y así como Peñalosa saca pecho por la transformación que hizo en Bogotá, Fajardo hace lo propio con la de Medellín: bibliotecas, parques, colegios... Además, convirtió la ciudad en centro de negocios. "Si lo hicimos en Medellín, ¿por qué no podemos soñar con llevar nuestra experiencia al plano nacional?", pregunta el ex Alcalde.
Para dotar de dientes un programa de gobierno que seduzca al electorado, Fajardo ha invitado a hacer parte de su equipo a reconocidos expertos en diferentes temas, como el profesor de la Universidad Nacional Francisco Leal, analista político y conocedor del conflicto; al economista Alejandro Gaviria, ex subdirector de Planeación; a los empresarios Samuel Azout y Manuel Santiago Mejía y a la ex secretaria de Gobierno de Antanas Mockus, Alicia Eugenia Silva.
Convencido como está de que con su proyecto puede transformar el país, Fajardo da a veces la impresión de prepotente y de no tener oídos para quienes controvierten sus ideas. Tal vez por eso 'Lucho' Garzón dijo en alguna oportunidad que "mientras Álvaro Uribe se cree Dios, Fajardo es Dios". No coinciden con esta apreciación quienes lo conocen. "Su problema es la timidez que, en ocasiones, lo hace ver como una persona engreída y soberbia -dice un amigo cercano-. Eso no corresponde con la realidad".