'Los congresistas deben tener un juez imparcial': Alejandro Ordóñez

Alejandro Ordóñez asegura que ninguna de sus decisiones como procuradorgeneral estará mediada por sus convicciones políticas o religiosas. Foto: Mauricio Moreno / Cambio

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"No pretendo revivir ningún mico", advierte el procurador electo, Alejandro Ordóñez, al defender su propuesta de que el Ministerio Público sea relevado por el Consejo de Estado en la función de juzgar disciplinariamente a los congresistas.

El jurista y académico santandereano dice que su iniciativa no se parece en nada a aquel proyecto que en junio de 2007 desató un escándalo nacional al buscar que los congresistas fueran investigados por la Comisión de Ética del Senado. Esa propuesta, que alcanzó a ser aprobada en primer debate, puso en vilo los procesos contra 41 senadores y 54 representantes a la Cámara investigados por nexos con grupos paramilitares.

"Aquella -dice el nuevo Procurador- era una iniciativa perversa y antiética. Creo, en cambio, que un juez imparcial de los congresistas en el campo disciplinario sería el Consejo de Estado, una corte que ha acumulado una rica experiencia en los procesos de pérdida de investidura y que, en consecuencia, tiene un bien aquilatado criterio de decisión".

Ordóñez sostiene que están equivocados quienes creen que su iniciativa hace parte de algún acuerdo con el Congreso para devolver favores por su elección. Aclara que, por el contrario, tiene el propósito de romper todas las amarras a las que puedan quedar atadas la independencia y autonomía del Procurador. "Esta es una manera de decir: 'No nos dejes caer en tentación' ", dice este hombre reconocido por su vocación católica y por ser admirador de las ideas conservadoras de Laureano Gómez.

El sucesor de Edgardo Maya, que termina su período el próximo 13 de enero, habló con CAMBIO, reveló detalles inéditos sobre su elección y expuso su modelo de Procuraduría. No negó que su campaña para llegar a un cargo con el que venía soñando hace 15 años hubiera incluido un intenso cabildeo con visitas a los 102 senadores, aunque aclara que lo hizo porque la manera como la Constitución de 1991 concibió la provisión del cargo así lo impone.

Sentencias en mano

Cuenta que a sus reuniones con cada congresista llevó una memoria que contiene las casi 20.000 decisiones, entre autos y sentencias, que tomó durante su vida como juez y les dijo a sus electores: "Revísenlas y si encuentran que una sola de ellas se encuentra influida por mis convicciones religiosas o políticas, no me elijan", les propuso. "De lo contrario -­les pidió- respáldenme y no me dejen caer en la hoguera preparada por los inquisidores posmodernos".

Su archivo de sentencias fue el principal insumo de la estrategia que preparó para contrarrestar la intención de quienes lo descalifican por actuaciones que en su momento generaron controversia, como una acción judicial contra una revista por haber publicado un fotomontaje con una versión erótica de La última cena y la sustitución de un óleo con la imagen del general Santander, que adornaba su oficina de la presidencia del Consejo de Estado, por un crucifijo.

Las decisiones de su muestrario incluían el fallo con el que condenó a los autores de la masacre de La Rochela, cometida por un grupo paramilitar en 1989 y el salvamento de voto con el que, como magistrado del Tribunal Administrativo de Santander, defendió la libertad de prensa y se apartó del fallo que se abstuvo de condenar a la Nación por el atentado terrorista contra el periódico Vanguardia Liberal en tiempos de Pablo Escobar. También incluyó sentencias que reconocieron derechos laborales a contratistas en la modalidad de prestación de servicios y a trabajadores informales.

En el despacho de Gustavo Petro se quejó de que los dardos lanzados en su contra por el presidente del Polo Democrático, Carlos Gaviria, hacían parte de una "expresión de cristianofobia". "Senador, yo lo reto a usted y a sus copartidarios a que sean tolerantes y coherentes con sus ideas pluralistas", le dijo. Petro le respondió que su decisión de apoyarlo le podría generar conflictos y le haría perder la mitad de su electorado, pero que aún así lo acompañaría. En una columna publicada el 18 de diciembre en El Tiempo Petro justificó públicamente su decisión y destacó que como juez, Ordóñez ha sido fiel a la Constitución y dejó en segundo plano la controversia que rodeó el proceso de elección:  "Como procurador, ni Ordóñez dejará de ir a misa ni nosotros dejaremos de ser de izquierda", escribió.

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