Septiembre 3 de 2008

El aterrizaje de Vargas Lleras

El jefe de Cambio Radical se enfrenta al dilema de si oficializar ya su candidatura o esperar a que el Presidente decida qué va a hacer.

Germán Vargas Lleras, presidente de Cambio Radical, prepara el tren de aterrizaje después de seis meses de estudios en España y Estados Unidos. La pista está resbalosa, en el ambiente político hay muchas tensiones y una gran incertidumbre porque, a pesar de que la Registraduría está en el proceso de revisión de los cinco millones de firmas que apoyan el referendo para una segunda reelección del Presidente, Uribe no da señales claras sobre sus intenciones. 

Vargas Lleras regresa ya no con el sabor dulce que le dejó el triunfo en las elecciones de 2006 y que convirtió a su partido en el tercero con más votación de la coalición uribista -15 curules en el Senado y 22 en la Cámara-, sino con el sabor amargo de un partido en crisis por la parapolítica, que compromete a 11 de sus 37 congresistas, y la responsabilidad sobre sus hombros por haberles dado aval.

Lo único que no parece haber cambiado para el ex senador en los seis meses de ausencia es su condición de presidenciable. Se fue y regresa como tal. Por ejemplo, frente a quien es considerado su archirrival, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, no sale mal librado en la encuesta Gallup publicada ayer. Aunque Santos le lleva una ventaja de 19 puntos, bien puede explicarse porque mientras Vargas Lleras estaba fuera del país, el Ministro ha capitalizado grandes golpes contra las Farc -las muertes de 'Raúl Reyes' e 'Iván Ríos', la entrega de 'Karina' y la Operación Jaque, entre otros- y contra los narcotraficantes -el desmantelamiento de la banda de 'Los Mellizos' y la extradición de 14 ex jefes 'paras'-. Seis meses de exposición de Santos en los medios, seis meses de Vargas Lleras fuera de la mira de los medios.

Desde cuando comenzó su actividad política hace casi 20 años, el ex senador ha visto crecer su caudal electoral. Pasó dos veces por el Concejo de Bogotá por el Nuevo Liberalismo, luego llegó al Senado por el Partido Liberal y, en 2002, con buen olfato político, dejó la campaña liberal de Horacio Serpa y se sumó a la de Álvaro Uribe, que jugaba de outsider con su movimiento Primero Colombia. Dos meses antes del triunfo de Uribe, Vargas se alzó en las parlamentarias con la segunda mayor votación para el Senado -210.499 votos-, después de Luis Alfredo Ramos.

Identificado como un hombre de derecha, Vargas Lleras se sentía más a gusto al lado del presidente Uribe, pero sus relaciones no siempre fluían con facilidad. Vargas Lleras no solo es también un gallo de pelea y el Presidente no lo intimida, sino que sabe cobrar su apoyo con cuotas burocráticas. No obstante, logró convertirse en uno de los bastiones del Gobierno en el Congreso.

Acostumbrado al éxito, Vargas Lleras empezó a mover fichas y a enfilar baterías con miras a llegar a la Casa de Nariño, pero tuvo que postergar sus aspiraciones cuando las de Uribe se le atravesaron en el camino y la reforma de un "articulito" allanó el camino de su reelección en 2006. 

Ahora, a pocos días de su regreso -tal vez a finales de la semana entrante-, la situación que enfrenta no es muy diferente a la de hace cuatro años cuando, a regañadientes, apoyó la reelección presidencial. Entonces se quedó con los crespos hechos a la espera de que Uribe le hiciera un guiño. Ahora avanza el trámite del referendo popular que busca la segunda reelección de Uribe y el Presidente no ha dicho si aspira o no a un tercer mandato.   

Una situación ambigua que pone al ex senador en un disparadero. Por lo pronto, una de sus primeras tareas es organizar su alicaído Cambio Radical para saber en plata blanca con qué cuenta. CAMBIO sondeó a los senadores del Partido y la conclusión es que hoy solo dos apoyan sus aspiraciones en forma incondicional -Rodrigo Lara y Alfonso Valdivieso-; 10 más esperan la decisión del Presidente -Arturo y David Char, Elsa Gladys Cifuentes, Plinio Olano, Javier Cáceres, Ramón Elías López, Jorge Enrique Vélez, Nancy Patricia Gutiérrez, Bernabé Celis y Claudia Rodríguez de Castellanos- y Antonio Guerra y Juan Carlos Restrepo están indecisos.

Las cosas no están fáciles para Vargas Lleras dentro de su propia gente. "En Cambio Radical hay mucho afecto por el Gobierno y también mucho congresista intimidado con los cinco millones de firmas que recogieron para el referendo -sostiene Rodrigo Lara-. Esa gente puede terminar votando la reelección, así su conciencia diga otra cosa". En similar sentido pero desde la orilla de la oposición se expresan senadores que durante años fueron compañeros de Vargas en el Congreso. "Cambio Radical tiene varias fracturas y es un partido en el que hay más uribismo que vargasllerismo -asegura el senador liberal Héctor Elí Rojas-. Germán debe llegar arrepentido de haber dejado colgado de la brocha al Partido Liberal cuando lo invitó a hacer debates contra Juan Manuel Santos porque hoy no tiene el nivel de popularidad ni la aceptación del ministro de Defensa".

Así las cosas, muchos creen que en el evento de que Uribe decida no volver a aspirar, en la competencia interna del uribismo por recoger las banderas de la Seguridad Democrática, el Ministro ya le lleva varios cuerpos de ventaja.  Mientras tanto, a Vargas Lleras no le queda más remedio que empezar a moverse para recuperar el espacio perdido, pero es posible que se abstenga, por ahora, de hacer oficial su precandidatura presidencial, tal como lo está haciendo el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo. "Vargas Lleras está fuera de la cancha pero dependiendo del resultado -afirma el senador del Polo Jaime Dussán-. Si Uribe gana sigue en su equipo y, si pierde, se va con el que le gane al Presidente".

No obstante, algunos piensan que, independientemente de la decisión del presidente Uribe, Vargas Lleras debe anunciar desde ya su candidatura. "Debería lanzarse al ruedo y presentar su propuesta política -dice el senador Samuel Arrieta, presidente del partido de la coalición uribista Convergencia Ciudadana-. Si lo criticaron porque se fue en medio de la crisis política, ahora que quiere ser presidente no debe eludir el debate nacional como jefe de Cambio Radical y decidir si apoya o no la segunda reelección de Uribe".

Así las cosas, es probable que Vargas Lleras llegue a hacer campaña pero sin anunciar su candidatura y, según los cálculos políticos, si logra alinear a los congresistas de su grupo tendría los votos que harían falta para hundir el referendo en el Congreso, lo que obligaría al Presidente, en pleno trámite del proyecto, a definir su posición.  Si Uribe dice sí, no cabe duda de que Vargas Lleras negociaría el voto favorable de su bancada. ¿A cambio de qué?  Es la pregunta del millón, porque tendría que  postergar por segunda vez sus aspiraciones presidenciales y volver a la fila india rumbo a 2014.  

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