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La segunda reelección del presidente Álvaro Uribe ya recibió la largada, con la radicación de más de 5 millones de firmas ante la Registraduría Nacional. No importa que el mandatario no haya expresado públicamente su deseo de permanecer por 12 años ininterrumpidos en la Casa de Nariño: su silencio ha sido interpretado como "positivo" y por ello algunos parlamentarios opositores, como el senador del Polo Democrático Alternativo Parmenio Cuéllar, sostienen que su mutismo solo sirve para reafirmar su deseo de continuar en el poder por tres períodos consecutivos. "Ese cuento de que Uribe no quiere ser reelegido no se lo cree ni él mismo", afirma el ex ministro de Justicia.
De ahí que el traslado de las rúbricas el pasado lunes 11 de agosto a las 11 de la mañana haya sido interpretado como el pistoletazo para el tercer mandato de Uribe. La Registraduría dispondrá de 30 días para verificar y avalar las firmas antes de que el Congreso se ocupe de la iniciativa para su discusión y aprobación, y antes de que pase a la Corte Constitucional para que se pronuncie sobre su constitucionalidad o inconstitucionalidad.
Como era de esperarse, la radicación de las firmas produjo todo tipo de reacciones entre quienes respaldan un tercer mandato y quienes se oponen. Para quienes la respaldan, entre ellos los miembros de la bancada oficialista, se trata de la expresión del respaldo popular que tiene el Presidente y que se refleja en más del 90 por ciento de favorabilidad en la encuestas. "Si se necesitaba un millón de firmas y nosotros radicamos cinco millones, ello solo significa que los colombianos quieren que Uribe permanezca en el poder", afirma el senador del Partido de la U Jorge Visbal Martelo.
El senador conservador Manuel Ramiro Velásquez sostiene, por su parte, que "el respaldo a la gestión de Uribe es masivo y el conservatismo tendrá que decidir si mantiene la alianza que hasta ahora ha tenido con él, o si le apuesta a tener candidato propio para 2010. Yo soy partidario de mantener la alianza que tan buenos resultados nos ha dado, pero será el Partido el que tome una decisión al respecto".
En la orilla de la oposición la iniciativa es reprobada por quienes consideran que el Presidente abusa de su popularidad y pretende perpetuarse en el poder. "Ya es hora de que se quite la máscara, deje la farsa y le diga de una vez por todas al país que sí está interesado en un tercer mandato consecutivo y que la recolección de las firmas, así como el pago de las mismas, no fue a sus espaldas, como hasta ahora le ha hecho creer al país", sostiene la senadora Cecilia López.
La vocera del liberalismo considera que en caso de que Uribe desista de sus propósitos reeleccionistas, escenario que varios de sus seguidores no descartan, incurrirá en una enorme irresponsabilidad, pues "la sola revisión de las cinco millones de firmas costará más de mil millones de pesos. Y esa plata tendremos que pagarla todos los colombianos".
El senador del Polo Democrático Alternativo Jorge Enrique Robledo considera que la iniciativa es "tremendamente negativa para el país, pues un tercer mandato de Uribe significa, ni más ni menos, poner al país a transitar por el camino de la dictadura y alejarnos de la democracia. Nada de eso parece importarle ni al país ni al Congreso".
Vía libre
Una vez radicadas las firmas la suerte del tercer mandato de Uribe está echada. El hecho de que los promotores de la iniciativa hayan radicado casi cuatro veces más de las rúbricas exigidas hace pensar que no tendrá mayores tropiezos en su valoración por parte de la Registraduría Nacional en caso de que un buen número de ellas sean invalidadas, pues solo era necesario radicar el equivalente al 5 por ciento del censo electoral, es decir unas 1.400.000 firmas.