Arrancó en firme campaña por tercer período presidencial de Álvaro Uribe

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También es poco probable que la iniciativa sufra mayores tropiezos en su tránsito por el Congreso, pues no solo será la más "ferrocarrileada" por el Ejecutivo, por obvias razones, sino que terminará por imponer su dinámica por sobre otros proyectos, como las reformas política y judicial, en las que el Gobierno también está interesado y en las que no ha logrado alinear a toda su bancada. De tal suerte que la presente legislatura será condicionada por el proyecto de referendo reeleccionista.

Ni siquiera el debate planteado por reconocidos uribistas, como Rafael Nieto Loaiza, en el sentido de que Uribe quiere gobernar por cuatro años más, "pero no quiere hacerlo con carácter inmediato", pues su intención sería la de aspirar nuevamente en 2014, parece apuntar en la dirección correcta. Para Nieto, la propuesta de reforma constitucional, al referirse a "quien haya ejercido la Presidencia de la República por dos períodos constitucionales, podrá ser reelegido para otro período", plantea que Uribe sólo podría aspirar en 2014, cuando haya ejercido el mandato por ocho años, puesto que su segundo gobierno, a la hora de la aprobación del acto legislativo, aún no ha concluido.

En su columna en la revista Diners, el ex viceministro de Justicia considera que el hecho de que Uribe aspire en 2014 y no en 2010, tiene varias ventajas. Entre otras, "obvia las dificultades de otra reelección inmediata y en particular el desequilibrio que produciría en el balance constitucional y en el sistema de pesos y contrapesos, que es esencial a la democracia".

"Permite, además -dice Nieto- la renovación del liderazgo, deja de lado el caudillismo y fomenta la construcción de políticas públicas que trascienden la coyuntura. Evita la tentación del clientelismo como mecanismo para asegurar la aprobación del proyecto de referendo en el Congreso, tan costoso para la democracia y para el mismo Gobierno".

A los argumentos expuestos por Nieto, que tienen que ver con la ruptura del equilibrio de poderes, se sumaría el bloqueo de una generación política, así como el hecho de enviar el mensaje equivocado de las ventajas de perpetuarse en el poder, a la que, curiosamente, Uribe se ha opuesto en varias declaraciones públicas.

Nada de ello, sin embargo, logró persuadir a los promotores del referendo, quienes le apuestan, una vez más, a la popularidad de Uribe y a las mayorías parlamentarias, las mismas que en el pasado reciente no pudieron evitar que se presentaran escándalos como el de la "Yidispolítica" en el que se hallan envueltos ministros, funcionarios de la Casa de Nariño y parlamentarios uribistas, quienes habrían incurrido en el delito de cohecho, al ofrecerle dádivas burocráticas a Yidis Medina para que votara afirmativamente la reelección presidencial en la Comisión Primera de la Cámara. "Ahora -dice Robledo- el Gobierno tendrá muchas más Yidis y Teodolindos para respaldarlo".

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