Circo de tres pistas

Ilustración: Randy Mora

El debut del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, en el Congreso no le augura un trabajo fácil. Fue recibido con espuelas por la oposición -Partido Liberal y Polo Democrático-, que en la plenaria del Senado del 20 de julio lo calificó de "manzanillo" porque intentó revivir un acuerdo de los partidos de la coalición de Gobierno que dejaba a los liberales por fuera de las mesas directivas de Cámara y Senado.

Fue tal el alboroto, que el nuevo presidente del Congreso, el conservador Hernán Andrade, se bajó del acuerdo promovido por el Ministro y respaldó la propuesta inicial de dejar en cabeza de los liberales Luis Fernando Duque y Lidio García, las segundas vicepresidencias de Senado y Cámara, respectivamente.

Que el camino está sembrado de espinas le quedó claro al Ministro el martes 22, con la citación que le hizo el Partido Liberal a un debate en la Comisión Primera del Senado en la que deberá responder por qué ha hablado de que el proyecto de reforma de la Justicia ya fue acordado con las altas Cortes. "Reconocemos que hay que hacer una reforma pero no por partes -dice el senador liberal Héctor Elí Rojas- El sistema de administración de Justicia, vigente desde 1991, no se puede desvertebrar porque sería desproteger a los ciudadanos. Este tema no puede tratarse solamente por los medios de comunicación". A la rebeldía liberal se suma la inconformidad de la Corte Constitucional, que el mismo día, en la noche, a través de un comunicado aseguró que "no ha participado en ningún proceso de concertación de reformas constitucionales a la administración de Justicia. Hasta la fecha la única información recibida consiste en las ideas y propuestas generales expuestas oralmente por el Ministro del Interior".

Antes del comunicado, Valencia Cossio presentó el lunes una ambiciosa agenda legislativa de 20 proyectos y anunció otros 12 para los próximos días, entre los que se destacan la reforma política y la de la Justicia, la penalización del consumo de dosis mínima de estupefacientes -una de las obsesiones del Presidente-, que ha fracasado ya cuatro veces.

A pesar de los inconvenientes de las últimas horas, el cambio en el Ministerio se ha sentido, y muy fuerte. En las primeras de cambio, Valencia Cossio logró limar asperezas con la Corte Suprema, que ya reanudó las relaciones institucionales con el Ejecutivo y se reunió con el Presidente tras meses de discordia. Acostumbrado a grandes retos, hábil componedor y 'viejo zorro' de la política, muchos recuerdan que fue el artífice de la Gran Alianza por el Cambio, la colación multipartidista que apoyó al gobierno de Andrés Pastrana y que en 1998 le quitó de las manos la Presidencia del Congreso al liberal Hugo Serrano.

Alejado durante siete años del tejemaneje del Congreso, las condiciones de Valencia Cossio serán puestas a prueba en el nuevo cargo, desde el cual deberá desplegar habilidades de domador de tigres para lidiar con la oposición, que anunció que no tragará entero y que, recelosa porque Uribe no ha dicho claramente si aspira o no a un tercer mandato consecutivo,  no está dispuesta a darle carta blanca al Gobierno. "Su inicio como ministro fue muy malo con la oposición, pues siendo un político tan avezado dejó claro que su atropello a las minorías fue intencional -le dijo a CAMBIO el senador del Polo Jorge Robledo-. No nos hacemos muchas ilusiones porque vemos que la tónica avasalladora del Gobierno no cambia y que Valencia Cossio llega a fortalecer a las mayorías uribistas a punta de puestos". 

En resumen, el Ministro de la política la tiene cuesta arriba con la oposición que anunció ya que ejercerá un fuerte control político y con una coalición de partidos uribistas indisciplinados que la tiene 'finita'  a la hora de cobrar con cuotas burocráticas su respaldo al Gobierno. 

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