Junio 18 de 2008

Anuncio de César Gaviria de que podría ser candidato es estrategia para frenar reelección de Uribe

El cambio de posición del ex presidente es un terremoto para la política liberal.

EL MIÉRCOLES 28 DE MAYO, en la sede del Club de Abogados, en el norte de Bogotá, el ex presidente César Gaviria fue el invitado especial a una comida organizada en su honor por 20 representantes a la Cámara que querían agradecerle su gestión como jefe del Partido. En medio del evento, el representante por Bogotá Germán Olano dijo que en caso de que el presidente Uribe aspirara a un tercer período, Gaviria debería ser el candidato del liberalismo.

Las palabras de Olano hicieron que al ex Presidente se le escaparan unas tímidas sonrisas mientras los demás asistentes al agasajo soltaron una salva de aplausos. Luego, Gaviria, quien desde abril de 2005 es el jefe único del Partido, dijo que "no era el momento de candidaturas" y aconsejó invitar a los liberales que aspiren a ser candidatos a que presentaran sus campañas.

Días después, en entrevista con CAMBIO, reconoció que estaba adelantando contactos con el Polo Democrático y otros sectores políticos y sociales del país, para hacer un frente común contra la reelección. Sin embargo, el domingo pasado, en entrevista con El Espectador,  Gaviria dejó de par en par las puertas de una eventual candidatura cuando respondió que: "no vamos a cerrar ninguna puerta, no vamos a descartar candidaturas, no vamos a desechar coaliciones, ni vamos a afirmar desde ahora que haremos consulta popular pase lo que pase".

Esa afirmación puso nerviosos a los dirigentes liberales que aspiran a competir en las elecciones de 2010: los ex senadores Rafael Pardo y Rodrigo Rivera, el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez y la senadora Cecilia López Montaño. Todos fueron precandidatos en las elecciones de 2006, cuando Horacio Serpa se alzó con la candidatura única.

La posibilidad de que Gaviria sea el candidato liberal divide al partido. Los senadores Héctor Elí Rojas y Juan Fernando Cristo reforzaron la idea de esa candidatura. "Gaviria debería ser el candidato si Uribe se presenta de nuevo porque  a un toro hay que enfrentarle otro toro -dijo el senador Rojas-, pero si Uribe no es candidato, hacemos consulta interna a la que podrían ir todos los que quieran participar".

Pero el precandidato Alfonso Gómez Méndez considera que la condición de ex presidente no da para la calificación de peso pesado: "Si se trata de mirar la condición de haber sido presidente, entonces esa categoría la compartiría Gaviria con Samper, que también tuvo esa dignidad".

El ex senador Rafael Pardo, quien fue el primero en ubicarse en el partidor de las candidaturas liberales y es considerado el alter ego de Gaviria -de quien fue su ministro de Defensa-, reconoció que "no sé qué es lo que quiere Gaviria, pero no voy a ponerme a especular, al fin de cuentas cada uno dice lo que quiere". En lo que sí insistió Pardo es en que quiere ser el candidato liberal en 2010, con Uribe o sin Uribe en la contienda.

CAMBIO también habló con Rodrigo Rivera, que está en Washington estudiando desde hace un año. El ex senador no se quiso pronunciar sobre una eventual candidatura de Gaviria y se mostró parco a la hora de reconocer que comenzará la suya cuando regrese al país en la segunda semana de agosto. "Espero mirar cómo están las cosas cuando regrese a Colombia pero, por el momento, desde la distancia, no tengo suficientes elementos de juicio para decir algo que sea responsable y serio, por eso suspendí mis columnas periodísticas y el envíode comunicados de prensa".

A dos años de las elecciones presidenciales, las cosas en el Partido Liberal apenas comienzan a calentarse en materia de candidaturas presidenciales. Después de Rafael Pardo, saltaron a la palestra el ex presidente Gaviria y luego Alfonso Gómez Méndez. La senadora Cecilia López le dijo a CAMBIO que sigue trabajando para ser la primera mujer presidente de Colombia pero que si Uribe se presenta, "yo respaldo de frente al ex presidente Gaviria, que me parece una excelente carta para darle el vuelco que este país necesita frente a los desaciertos del Presidente".

En 2010, entonces, podría darse una contienda entre el ex presidente César Gaviria, el candidato del Polo Democrático y el presidente Álvaro Uribe que, según estableció CAMBIO con fuentes de la Casa de Nariño, está tentado a anunciar públicamente en las próximas semanas su aspiración a ser reelegido por segunda vez, con el propósito de poner las cosas claras en el uribismo  y a calmar a aspirantes que están ansiosos de conocer los planes de Uribe, incluidos varios de sus ministros.

En el liberalismo, sin embargo, tienen claro que así sea Gaviria el candidato, para enfrentar a Uribe no alcanza solo con los votos liberales, por lo que la idea de la alianza con el Polo y otros sectores anti-reeleccionistas sigue agitándose. Pero los colombianos no gustan de los frentes comunes contra alguien en particular, como lo reconoce Gómez Méndez: "No me suena mucho la idea de hacer desde ahora el bloque común contra la reelección porque a la gente no le gusta mucho que haya gavilla".

El hecho es que el cambio de posición de Gaviria -quien había reiterado que no tenía interés en ser candidato- es un terremoto para la política liberal. Aunque su principal objetivo, detener a toda costa la segunda reelección de Uribe, es compartida por todo el liberalismo e incluso por otras fuerzas de oposición como el Polo, una eventual aspiración del ex Presidente genera inquietudes y divisiones. Ni Gaviria, ni los precandidatos marcan en las encuestas registros suficientes para competir con el popular Presidente, en caso de que insista en su tercer periodo.

La mayor preocupación del liberalismo, en consecuencia, es cuál sería la mejor estrategia para regresar al poder. No hay duda de que evitar una nueva candidatura de Uribe sería la apuesta más segura. Pero también es la menos probable. Con lo cual al Partido solo le quedan dos alternativas: un aspirante de unión, sólido, producto de una consulta interna, o un peso pesado como Gaviria. En el primer caso, la jugada consistiría en forzar una segunda vuelta, en la que toda la oposición se uniría para tratar de competir con Uribe. En la segunda, Gaviria buscaría una alianza desde la primera vuelta.

Ninguna de las dos hipótesis garantiza una victoria. Ni siquiera una candidatura competitiva. Por eso, en el fondo, lo que significa el sorprendente anuncio de César Gaviria es que su partido está dispuesto a hacer todo lo que esté a su alcance para lograr el único escenario en el que podría triunfar. Lo cual, en carta blanca, significa construir la unión de la oposición y algunos sectores del uribismo para impedir la reforma constitucional que restablecería una nueva modificación del articulito, e ir a una competencia en la que el Presidente no pueda ser candidato.

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