El silencio de William Vélez

Álvaro Uribe y William Vélez siempre han hecho política juntos. Foto: Archivo Cambio

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CUANDO EL 20 DE JULIO de 2003 el congresista antioqueño William Vélez fue elegido presidente de la Cámara, escaló un peldaño más en la  carrera que había iniciado 25 años atrás como concejal de Envigado. Y llegó a la presidencia de la corporación gracias a que, junto con el senador Mario Uribe, era considerado como uno de los hombres del presidente Álvaro Uribe en el Congreso.

No era para menos, pues Vélez y los primos Uribe habían hecho política juntos desde hacía más de 20 años. Tenían dentro del Partido Liberal su propio movimiento, habían cosechado éxitos políticos que los convirtieron en protagonistas, primero de la política regional y luego de la nacional. Y el senador y el representante redactaron, con el asesor presidencial José Obdulio Gaviria y el constitucionalista Tulio Elí Chinchilla, el proyecto de reforma constitucional que dio vía libre a la reelección.

Vélez llegó al Congreso en 1994, y siempre se ha destacado por sus buenas maneras pero también por la firmeza con que defiende sus proyectos y sus posiciones políticas, y nunca ha pasado 'de agache'. Sin embargo, llama la atención que ahora está prácticamente desaparecido de la escena política. "La verdad es que a William poco se le oye, poco habla y su protagonismo es casi nulo", le dijo a CAMBIO un representante conservador.

Este bajo perfil, nuevo en su trayectoria, no solo lo han percibido sus colegas en el Congreso, también en los círculos políticos de Antioquia. "Su bajo protagonismo podría considerarse como normal, si se tiene en cuenta que, excepto él, todos los miembros de su partido están investigados en el proceso de la parapolítica", señala otro de sus colegas.

Y es que Colombia Democrática, del cual es fundador, tiene en la cárcel a los ex senadores Miguel de la Espriella y Álvaro García, y al ex representante Eric Morris. Y, además, el ex senador Mario Uribe es investigado por la Fiscalía, que en pocos días debe definir su situación jurídica. "Cuando por sustracción de materia a uno se le acaba el partido, pues no tiene mucho que decir y por eso Vélez no dice nada para pasar 'de agache'", le dijo a CAMBIO un senador del Polo.

Sobre las investigaciones penales que tienen enredados a cuatro copartidarios, incluido a su jefe Mario Uribe, asegura que la situación no ha afectado su desempeñó legislativo como aseguran algunos colegas. "Todos los partidos, menos dos, tienen involucrados en la parapolítica y si las cosas fueran como dicen, casi todos los congresistas tendrían que cohibirse", dice en tono pausado.

Es uno de los representantes más puntuales tanto en la Comisión Primera como en la plenaria, pero aunque es ponente de los proyectos de reforma política y de las transferencias, su actitud ha sido totalmente pasiva. En la reforma política, por ejemplo, acogió sin objeciones todo lo que decidieron los demás ponentes. "Yo no intervengo por intervenir -dice el representante-. Soy un veterano en la Cámara y no me invade el afán protagónico de algunos colegas".

El pasado

No es la primera vez que este abogado de 56 años tiene que pasar tragos amargos y soportar el ojo escrutador de sus colegas. Como compartió tarima con Pablo Escobar en una manifestación en 1981, de cuando en cuando le sacan los "trapos al sol" y además le recuerdan que cuando era presidente del Concejo de Envigado, pocos días después de que Luis Carlos Galán expulsó al jefe del Cartel de Medellín del Nuevo Liberalismo, frente a cientos de manifestantes se refirió a Escobar como "el futuro del Partido Liberal en Antioquia".

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