¿Silla vacía o silla eléctrica?

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Aunque la reforma no es una panacea, podría aplicarse la filosofía de 'Pambelé' según la cual "es mejor ser rico que pobre". Es decir, que es mejor que haya reforma a que no la haya, pues sin reforma la imagen del Congreso quedaría por el piso y perdería influencia.

Por eso no es imposible que los padres de la patria, en un rapto de realismo y lucidez, se den un lapo que, sin duda, les va a doler  pero que, a la larga, podría salvarlos y serviría para lavar su imagen bastante deteriorada hoy en día.

¿OTRA CONSTITUYENTE?

La bancada del Polo Democrático Alternativo no respalda la reforma política que establece la "silla vacía" como castigo a los partidos y movimientos con congresistas condenados por parapolítica. Sus dirigentes, encabezados por su presidente Carlos Gaviria, sostienen que ante la gravedad de los hechos lo mejor es convocar una Asamblea Constituyente, iniciativa que ha sido recibida con reservas por varios parlamentarios que consideran que la fórmula ya se aplicó en 1991 sin los resultados positivos que se esperaban.

En efecto, si bien es cierto que hubo una pequeña renovación parlamentaria -cerca del 15 por ciento-, no alcanzó para hacer las transformaciones estructurales que se requerían y, a la postre, volvieron los mismos con las mismas. Los vicios, que habían sido cuestionados en el pasado y que dieron origen a la Constituyente, reaparecieron con otros nombres, como sucedió con los llamados auxilios parlamentarios, que se administran como cupos dentro del Plan Nacional de Desarrollo. Y en el caso de la prohibición a los parlamentarios para ejercer cargos en el Ejecutivo, sirvió para que sus familiares ocuparan altos cargos.

En todo caso, la Constituyente de 1991 demostró que el Congreso siguió teniendo los mismos vicios y hasta los incrementó. El escándalo del Proceso 8.000 es posterior a la Constituyente, lo mismo que el de la parapolítica. Ambos se dieron después de haber sido revocado el mandato de los parlamentarios.

ADIÓS A LA REVOCATORIA

Si hay una medida que haga feliz a la opinión pública con relación a la suerte del Congreso de la República es la de una posible revocatoria de su mandato, mediante el anticipo de nuevas elecciones.

Pero la iniciativa, que en un momento determinado llegó a ser considerada por algunos parlamentarios, cuenta hoy con muy poco respaldo, entre otras razones porque el tema no fue discutido en la primera vuelta del acto legislativo, lo que podría prestarse para que la Corte Constitucional la declare inexequible, en caso de ser incluida en la reforma que hace tránsito en el Congreso.

Además, la revocatoria tiene serios problemas políticos, pues no garantiza que los que lleguen al Congreso lo hagan sin el respaldo de grupos ilegales, como sucedió con los congresistas que hoy están en las cárceles del país. La revocatoria haría feliz a la galería pero su efectividad estaría por demostrarse. "Comer Congreso es una de las salidas más fáciles a la crisis -sostiene el representante Santiago Castro-. Pero nadie garantiza que sea la mejor".

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