Las elecciones afectan la agenda del gobierno en el congreso.
LA LEGISLATURA que comienza el 20 de julio con Nancy Patricia Gutiérrez de Cambio Radical como presidenta del Senado, y Óscar Arboleda de Alas Equipo Colombia a la cabeza de la Cámara, apunta a ser paquidérmica, algo usual en año electoral. Así las cosas, el Gobierno, con el ministro del Interior y de Justicia Carlos Holguín como marcador de punta, tendrá que buscar la forma de agilizar el trámite de los proyectos en los que está interesado.
Están de por medio la reforma política que busca blindar las elecciones de la interferencia de grupos al margen de la ley, la contrarreforma a la moción de censura, la reelección de alcaldes y gobernadores, el Código de Minas, la reglamentación de la Comisión Nacional de Televisión y, sobre todo, dos puntos de honor para el Presidente: la penalización de la dosis mínima de estupefacientes y el reconocimiento de derechos patrimoniales y de seguridad social para las parejas homosexuales.
Pero con elecciones en octubre, puede esperarse poco de los congresistas que se dedicarán a hacer proselitismo por sus candidatos a gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos. "No hay que hacerse muchas ilusiones con la agenda porque debido a las elecciones va a ser una legislatura con tiempo reducido para aprobar proyectos", le reconoció el ministro Holguín a CAMBIO.
Por otra parte, aunque el Gobierno cuenta con una amplia mayoría en el Congreso, el hecho de que haya cedido a la presión burocrática de los legisladores, permite anticipar que no será gratis como éstos van a sacar los proyectos adelante. El apetito burocrático del Congreso es insaciable y ya le conoce el talón de Aquiles al Presidente, que en el primer año de este Congreso canjeó, incluso al detal, puestos por votos.
El camino no parece despejado de obstáculos. La legislatura que arranca el 20 apunta a ser lenta como una tortuga en los primeros meses de trabajo y de corre-corre y pupitrazo limpio a mediados de diciembre. Lo mismo de siempre.