Lo mismo de siempre

El pupitrazo de última hora no faltó en el congreso.

COMO HA SIDO HABITUAL en las últimas legislaturas, el Gobierno tuvo que emplearse a fondo para que las bancadas que lo apoyan le aprobaran los proyectos prioritarios de su agenda legislativa. Y, como de costumbre, los congresistas dejaron todo para última hora: el pupitrazo a proyectos como el del TLC no fue la excepción.

Aunque el Ejecutivo tuvo que ceder en varios temas frente a las exigencias burocráticas de sus aliados, el balance en general es positivo. Los proyectos de interés como el de Seguridad y Convivencia Ciudadana, que elimina el beneficio de excarcelación para algunos delitos; la reforma a las transferencias; el TLC; la reforma  electoral y el  Plan Nacional de Desarrollo, pasaron a pesar de todo, también como siempre.

Mientras el Gobierno celebra el balance, la oposición lo critica porque considera que éste debió pagar un precio muy alto en materia burocrática para sacar adelante la legislatura con los votos suficientes. Un caso notorio se dio en el Senado, donde Convergencia Ciudadana,  del senador Luis Alberto Gil, sólo votó a favor de las transferencias cuando salió el decreto del nombramiento de uno de sus recomendados en la dirección del Invima. Por esto hizo carrera la frase de Juan Fernando Cristo, vocero del Partido Liberal en el Senado: "Para pasar todos los proyectos del Gobierno, van a tener que repartir 10 Invimas más".

Parte de la modorra que caracterizó la actividad legislativa se debió al escándalo de la parapolítica, que desvió la atención de los congresistas de los  proyectos, preocupados como estaban por las decisiones de la Corte Suprema de Justicia, que abrió investigaciones a varios de ellos y mandó a la cárcel a una decena por presuntos vínculos con los paramilitares. Fue tal el alcance del escándalo, que el senador Rubén Darío Quintero, seguro para la Presidencia del Congreso en la próxima legislatura a nombre de Cambio Radical, tuvo que declinar su aspiración por la indagación que le inició la Corte.

La legislatura que acaba de pasar -terminó el viernes 16- y las carreras de última  hora demuestran que el Congreso no cambia, que el apetito burocrático no cede y que la parapolítica puede seguir causando  estragos en el Capitolio.

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