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Sorprende la forma como los partidos políticos tradicionales han manejado el escándalo de la parapolítica que salpica a varios de sus miembros. El Partido Liberal, por ejemplo, dio tumbos, pues aunque inicialmente su director, el ex presidente César Gaviria, expidió un comunicado de respaldo al senador Juan Manuel López Cabrales -su mayor elector-, que aparece firmando el llamado Pacto de Ralito con otros congresistas, alcaldes y funcionarios y cuatro jefes paramilitares, días después se echó para atrás ante tanta presión, sobre todo interna. Claro, para amainar las críticas dijeron que fue el propio López quien pidió la marginación del Partido, sin que se sepa muy bien qué significa esa figura.
Se impuso la posición de quienes no entienden por qué mientras les dan palo a los grupos uribistas porque algunos de sus miembros son investigados o están detenidos por nexos con los paramilitares, no se aplica el mismo rasero a los liberales enredados en el escándalo de la parapolítica. Aunque reconocen que el senador López Cabrales ha demostrado con sus actos que no comulga con los paramilitares y que aceptan su versión en el sentido de que acudió a Ralito en busca de preservar su vida, muchos se preguntan por qué nunca lo denunció ante las autoridades, no obstante que era su obligación como senador y que entonces no existía un proceso con las Auc. No pocos tienen sospechas en el sentido de que Salvatore Mancuso también tuviera sus fichas entre seguidores del grupo de López.
Pero si el Partido Liberal está en apuros por cuenta del senador de Córdoba, el Partido Conservador ha asumido una actitud de avestruz frente a los integrantes de la colectividad que firmaron el pacto, que no han dado explicaciones y que, además, son los más numeroso entre los firmantes del pacto. El Directorio, lavándose las manos, dejó el asunto a consideración del Consejo de Control Ético. Los conservadores han pasado de agache, como si el escándalo no fuera también con ellos y las explicaciones de sus directivos han sido calificadas de cínicas.
EL HECHO
El tres veces candidato presidencial Horacio Serpa no descartó postular su nombre para la Gobernación de Santander. Serpa, quien en las últimas semanas ha sostenido reuniones con dirigentes políticos y empresariales del departamento, dijo: "Me suena, me suena mucho la idea, a pesar de que lo mío es más del plano nacional". El ex candidato presidencial, a pesar de su renuencia, ha recibido el apoyo de dirigentes liberales, líderes cívicos y empresarios, entre ellos algunos uribistas, que insisten en que Serpa sea un candidato de consenso y no sólo del Partido Liberal. El argumento: que Santander le ha dado mucho y que llegó la hora de que él le sirva en forma directa a su departamento. Dan por descontado que Serpa no podrá decir que no y que su triunfo está asegurado.
ESO DIJERON
"Juro por mi padre que está en el cielo, que jamás se me presentó ningún documento".
Juan Manuel López, senador liberal, al negar pactos con las Auc.
"El Partido no puede amenazar su credibilidad por solidaridades de cuerpo".
Rodrigo Rivera, codirector liberal, sobre el caso del senador López.
"No puede haber complacencia por más importante que sea la persona para el liberalismo".
Piedad Córdoba, senadora liberal.
EN CAMPAÑA Voceros Los congresistas Jorge Robledo y Germán Reyes son los nuevos voceros del Polo Democrático Alternativo en Senado y Cámara, respectivamente. Los nuevos voceros, que remplazan a Gustavo Petro y Wilson Borja, han cuestionado el que consideran "sospechoso silencio" del presidente Álvaro Uribe en relación con los aliados del Gobierno que se han visto salpicados por el escándalo de la parapolítica.