Réquiem por un sueño

(Página 2 de 2)

Según la psicóloga Ruth Guana, jefe del Programa de Protección de Hogares Club Michín, que lleva 50 años de trabajo social con niños, esos son mitos que se han afianzado en algunos sectores sociales y han contribuido a que el problema avance. "Son creencias totalmente infundadas -asegura-. Debido a ellas, a muchos niños se les va la adolescencia en los centros de protección cuando han podido recibir afecto en una familia".

Javier y Fernanda, padres adoptivos de una niña de 11 años, dan fe de lo absurdo de esas ideas que condenan a tantos menores a vivir sin posibilidades de tener familia. "Nosotros hemos sido muy felices -dicen-. Damos gracias todos los días a Dios por darnos esta bendición". Una bendición que se niegan a recibir muchas familias, cuyos prejuicios les impiden abrir las puertas de sus hogares a esos niños.

Cosa muy distinta sucede en Estados Unidos y Europa, de donde son la mayoría de los adoptantes de estos niños. "Allá no los estigmatizan porque tienen otros conceptos culturales -afirma Martha Segura, directora de Kidsave Colombia-. Son siempre bien recibidos sin importar su edad o condición porque para ellos un niño es una bendición". De hecho, de cada 10 niños colombianos mayores de ocho años adoptados, nueve lo son por familias extranjeras.

Parece obvio afirmar que es mucho mejor una institución oficial que una mala familia, pero los expertos sostienen que, pese al buen trato y al afecto que reciben, a los niños que crecen en estos centros les resulta difícil formar su propia familia en la edad adulta, pues nunca tuvieron una. "En la familia se adquieren valores, principios, seguridad y un legado cultural que son difíciles de recibir en una institución -sostiene el psicólogo de familia Carlos Ramírez-.

¿Cómo pedirles que enseñen algo que nunca han recibido?".

Por su parte, el sociólogo Juan Ricaurte señala: "Es tan importante la familia, que al analizar el perfil de los delincuentes que tanto daño le hacen a la sociedad se descubre que la mayoría no tenía un entorno de padre y madre definido". Y agrega que otra sería su historia si en el camino de su vida hubieran recibido "el amor, el cariño y todos los valores que brinda una familia consolidada".

Para contrarrestar esta situación, las instituciones que tienen a su cargo niños de difícil adopción desarrollan programas para promover vínculos afectivos entre ellos y familias o personas voluntarias que quieren apoyarlos en la construcción de un proyecto de vida. Se trata de una iniciativa que está orientada a que estos menores desarrollen sus habilidades personales y sociales. "Buscamos que los acojan los fines de semana, que los inviten a su casa o compartan una salida a un parque -dice la Directora de Kidsave Colombia-. Hoy nos acompañan familias de todos los estratos y ya hay 20 menores que han logrado establecer un vínculo afectivo con ellas".

Los expertos son enfáticos en afirmar que esos niños lo que buscan es amor y compañía y por eso hay que brindarles todas las condiciones para que en el futuro puedan llegar a ser mejores personas.

Pero, ¿qué pasa con los que cumplen la mayoría de edad? Por política, los centros del ICBF los empiezan a preparar desde los 14 años para que puedan asumir su futuro. Y cuando llegan a los 18 ingresan, de manera temporal, a hogares de transición para que puedan impulsar su proyecto de vida. "Los capacitamos en los temas que les gustan y hacemos actividades para que desarrollen competencias productivas que les permitan tener una vida independiente y autónoma", explica la Directora del ICBF.

Algunos lo han logrado, pero la mayoría de los más de 7.000 menores de difícil adopción se acuestan todas las noches con la necesidad de afecto de una familia que no han tenido y la débil esperanza de que alguien, por fin y como respuesta a sus súplicas y oraciones, les abra su corazón y los acoja para poner fin a su soledad. No pierden la ilusión de tener algún día un papá y una mamá que los quiera y los llame hijos.  

Página 2 de 2 « Anterior 12

Anuncios Google

Publicidad