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Al fin y al cabo, así como hay 50% de posibilidades de portar el gen, hay otras tantas de no llevarlo. De los más de 5.000 casos detectados, sólo cuatro personas han pedido evaluar si son portadores. Los expertos creen que muchos prefieren no saberlo porque no existe un tratamiento curativo que pueda ayudarlos. Como dice Darío, de 45 años, y cuyo padre murió de alzhéimer: "Eso sería agregarle otra angustia a la vida y con las que tenemos ya es suficiente".
Por ahora, la esperanza de cura se centra en Suiza, donde un grupo de investigadores está preparando una vacuna libre de efectos secundarios. La idea es, cuando esté lista, probarla en 600 personas de las familias de Antioquia a las que se les haría un seguimiento de cinco años. "Nuestro compromiso con ellas es que cuando haya ese tratamiento contra el mal, van a ser las primeras en recibirlo", asegura el doctor Lopera.
Mientras tanto, 5.000 personas de un mismo tronco familiar esperan que llegue a tiempo esa cura para el mal, pues el reloj del alzhéimer es implacable y el tiempo se acaba.
PASO A PASO
El mal del alzhémier progresa en tres etapas, cada una con características definidas, y desde el diagnóstico hasta la muerte suelen pasar entre siete y 10 años.
FASE INICIAL. Se caracteriza por la dificultad para orientarse y la pérdida de la memoria de corto plazo. El paciente mantiene su independencia.
FASE MEDIA. El paciente conserva autonomía para llevar a cabo rutinas personales, pero empieza a requerir ayuda para cosas simples como pagar cuentas. Hacia el final de esta fase, al enfermo se le dificulta identificar personas y puede tener arranques violentos.
FASE TERMINAL. Se distingue por el deterioro muscular, pérdida de la movilidad, incapacidad para alimentarse, incontinencia y desorganización de las ideas. El paciente se vuelve totalmente dependiente.
FACTORES PROTECTORES
LA DIETA. Recientes estudios indican que la llamada dieta mediterránea -aceite de oliva, fruta, verdura, legumbres, cereales, pescado, un poco de alcohol y una pequeña cantidad de lácteos y carne roja- reduce la gravedad del alzhéimer. Esta dieta está relacionada con el menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y niveles más bajos de estrés oxidativo e inflamaciones, condiciones que, a su vez, han sido asociadas al desarrollo de la demencia vascular o tipo alzhéimer.
CONTROL DE LA PRESIÓN Y EJERCICIO. El control de la presión arterial, los niveles de glicemia y el ejercicio regular son claves para mantener la función cognitiva y ayudan a disminuir la gravedad de la demencia. La causa de esta asociación no es del todo clara, pero es probable que el daño en los vasos sanguíneos tenga una influencia negativa sobre la función mental.
GIMNASIA MENTAL. Lo que no se usa se atrofia y las neuronas no son la excepción. Varios estudios demuestran que la educación, el trabajo y un estilo de vida estimulante disminuyen el riesgo de alzhéimer o, por lo menos, aplazan su inicio. El cerebro funciona como una cuenta de ahorros -reserva cognitiva la llaman los expertos-, cuyos fondos van consumiéndose con el tiempo. Sin embargo, las personas que más acumulan conocimientos y desarrollan su actividad mental llegan a la vejez con mayores reservas.
MEDICAMENTOS. Existen medicamentos de prescripción para tratar los síntomas del alzhéimer. Algunos de ellos son los llamados inhibidores de colinesterasa, que aumentan la producción de acetilcolina, una sustancia del cerebro fundamental para el aprendizaje y la memoria. Otros son moduladores del glutamato, neurotransmisor fundamental de la memoria. Hoy los medicamentos de mayor utilidad son los paliativos para los síntomas secundarios de la enfermedad.
POR JOSÉ MANUEL REVERÓN P.