Historia secreta del cálculo que mató al general Santander

(Página 2 de 2)

Durante algunos años la "reliquia" fue objeto del escepticismo de Tomás Quevedo, un eminente colega de Patiño Restrepo que dudaba que una piedra de semejante tamaño pudiera ser un cálculo biliar. Así que para conjurar la incredulidad de una vez por todas y establecer qué demonios era ese objeto ovoide y rugoso, el doctor Patiño Restrepo decidió someterlo a estudios de patología y de radiografía de alta resolución, ultrasonido y tomografía axial computarizada. Con la solemnidad del caso, el cálculo fue depositado sobre una almohadilla blanca e introducido en un sofisticado aparato de la Fundación Santa Fe. El informe disipó cualquier duda: "Se concluye en forma definitiva que el cálculo en mención es mixto con propiedades físicas que indican su contenido de colesterol y de bilirrubinato de calcio en la periferia".

El cálculo permaneció bajo llave la mayor parte del tiempo en el escritorio de Patiño Restrepo, guardado en un estuche de terciopelo negro atado con un caucho, pero de vez en cuando el prestigioso médico y el ilustre pedrusco viajaban a presentarse ante destacados auditorios médicos del mundo, como la Asociación Argentina de Gastroenterología (1993) y la Academia Mexicana de Cirugía (1995). La valiosa pieza también fue motivo de publicaciones científicas y el año pasado, como un anticipo de su destino final, estuvo exhibida en calidad de préstamo en el Museo General Francisco de Paula Santander, en Bogotá.

Desde hacía años, el doctor Ricardo Rueda González, curador del Museo de la Academia Nacional de Medicina, venía insistiéndole a Patiño Restrepo  que donara el cálculo a la colección. No era fácil, pues él pensaba heredarlo a una de sus hijas, también médica. Sin embargo, tácitamente aceptó la solicitud de su colega cuando encomendó a un carpintero "que parecía del Renacimiento" la elaboración de un mueble donde pudiera exhibirse el objeto. Y aunque el hombre murió el año pasado en un accidente de tránsito y dejó inconclusa la obra, el propósito seguirá adelante.

Así, el día del aniversario número 168 de la muerte del Hombre de las Leyes, el cálculo biliar que le costó la vida terminará, por fin, su largo peregrinaje. Habrá solemne ceremonia, discurso, firmas, brindis... ¡y honores al excelentísimo cálculo!  

POR CARLOS DÁGUER

Página 2 de 2 « Anterior 12
Publicidad
Enlaces de texo