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Para él no hay contradicción entre su amor por la música tropical y su amor por los clásicos. Al fin y al cabo, la música corre por sus venas. "Lo mío es un don de Dios y quiero desarrollarlo con humildad -asegura-. Y no puedo permitir que se me suba a la cabeza porque terminaría distanciándome del público y eso es lo peor para un artista".
Con información de Germán Danilo Hernández, Cartagena.