Mayo 18 de 2007

"Sería lindo morir en el ruedo"

Después de un infarto y serias amenazas de muerte, Diego Edison Umaña le pone el pecho a la crisis del América de Cali.

SINTIÓ UN DOLOR AGUDO en el brazo izquierdo pero, terco como es, se hizo el loco y siguió dando instrucciones a los jugadores. El partido contra el Cali estaba 0-1, su equipo perdía, faltaba media hora de juego y él -el talentoso jugador colombiano de los años 70 y 80, y hoy uno de los directores técnicos más interesantes del país-, decidió quedarse en la raya enfrentando al público que lo insultaba, al rival que se le venía cada vez más encima y a la muerte que, con este aviso, tocaba a su puerta.

El médico del Atlético Quindío se dio cuenta de que Diego Edison Umaña estaba mal y le preguntó: "¿Qué le pasa, profe? Lo veo mal, está como una vela". "Nada hombre, nada", contestó el entonces director técnico del equipo cuyabro.

Sin embargo, la palidez y los gestos de dolor de Umaña llevaron al doctor a tomar la decisión de chequearlo ahí mismo, en el banco del Estadio Centenario.

El médico no tardó medio minuto para darse cuenta de que el técnico había sufrido un infarto.

"Nos vamos ya mismo para la clínica -le dijo-. Usted tiene un infarto y se está haciendo el loco. ¿Es que se quiere morir?".

Fue entonces cuando Umaña pronunció una frase que le quedaría perfecta al mismísimo Francisco Rivera, Paquirri: "¡Qué lindo sería morir en el ruedo!". Ante la terquedad del técnico, el médico no tuvo más remedio que esperar el final del partido. Cuando el juez dio el pitazo final, en aquel dramático 17 de mayo de 2006, subieron a Umaña a la camilla y lo montaron en la ambulancia de la Cruz Roja que desde hacía media hora lo esperaba.

En la clínica confirmaron el diagnóstico: infarto del miocardio. Le hicieron una angioplastia, un procedimiento para destapar las arterias que consiste en introducir una sonda desde la femoral, a la altura de la ingle, hasta el corazón. Mientras el médico la realizaba, el corazón de Umaña dejó de bombear sangre por espacio de 12 segundos. Le hicieron los masajes de rigor en el pecho y El África -así le decían en los años 70 por cuenta de su corte afro- volvió al mundo de los vivos. Cuando recuperó el sentido, lo primero que oyó decir a los médicos fue: "Le va a tocar dejar el fútbol".  Umaña respondió: "Primero muerto".

Y casi cumplió. Dos meses después, volvió al club cafetero y retomó sus actividades: primero en las inferiores del equipo y luego en el onceno profesional como Director Técnico del Quindío. Todos sus amigos, sin excepción, y todos sus familiares le dijeron: "El fútbol te va a matar, déjalo". No hizo caso y las palabras de sus allegados casi se cumplen, pero esta vez no por cuenta del corazón sino de las mafias que manejan el fútbol.

Las amenazas

Luego de un complicado partido en el que el Quindío perdió en su casa y en el que hubo peleas en la gradería, Umaña denunció ante las cámaras de televisión que lo habían amenazado de muerte. "Esta es una ciudad muy pequeñita y todos saben por dónde me muevo  -dijo-. Si me quieren matar, que lo hagan, pero no voy a renunciar al fútbol. Yo tengo los huevos muy bien puestos y de aquí me sacan cuando los dirigentes me echen".

La amenaza de muerte casi se cumple cuando, una mañana de camino al entrenamiento, una moto con dos jóvenes a bordo lo cerró. Uno de ellos le clavó la mirada y con los dedos índice y pulgar repitió varias veces el gesto de una pistola que dispara. La Policía confirmó el hecho y Diego Umaña vivió escoltado dos meses. Durante el torneo del primer semestre de 2007, el técnico caleño fue objeto de una presión inusual. Y aun cuando  realizó una buena campaña, Quindío no clasificó a los cuadrangulares finales.

Hace dos semanas, con su equipo ya eliminado, recibió una llamada de Cali. Era un directivo del América, también eliminado de las finales del fútbol colombiano, que le dijo: "Queremos que vos seas el técnico del equipo". Para nadie es un secreto que La mechita

-así llaman al club en forma cariñosa- atraviesa por la crisis más profunda de toda su historia. Detrás está Juan Manuel Rodríguez, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela -detenido en una cárcel de Estados Unidos-, que es precisamente la razón por la cual el club hace parte de la lista Clinton, la lista roja de Estados Unidos.

El América anda muy mal en el aspecto deportivo y, además, sus números están en rojo. Pero Umaña aceptó la propuesta. "Cuando la vacas estaban gordas me llamaron y me trataron muy bien -dice-. Ahora que las vacas están flacas debo retribuirle al Club lo que me dio". El técnico, que de un año para acá perdió 14 kilos de peso, ya está en Cali dirigiendo y, una vez más, sus amigos le dicen: "Vos te querés matar". Pero Umaña, obsesionado por el fútbol y terco como es, repite: "¡Qué lindo sería morir en el ruedo!".  

'EL ÁFRICA'

Exquisito volante de creación, identificado por los hinchas por su elocuente afro, Diego Edison Umaña debutó como profesional con el Deportivo Cali en 1971. Así fue su carrera:

» Con el Cali logró el título en 1974.
» En 1975 conquistó el subtítulo de la Copa América con la Selección Colombia de mayores.
» En 1978, aún en el Cali, alcanzó el subtítulo de la Copa Libertadores de América.
» En 1980 se marchó para el Atlético Bucaramanga .
» En 1982 jugó para Los Millonarios.
» Cerró su carrera profesional en Independiente Santa Fe, en el que jugó desde 1983 hasta 1986.
» Como profesional anotó 94 goles.

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2007 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.