Maestra de pequeños genios

Foto: Joana Toro

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Y fue también en Montería donde su familia empezó a ser conocida como "Los Ingalls" -en alusión a la famosa serie norteamericana de televisión- porque eran muy unidos y a pesar de los pocos recursos eran muy recursivos. "La gente se sorprendía porque no teníamos muebles y nuestro comedor era un pedazo de puerta -cuenta Magdalena-. Para nosotros eso era lo de menos, lo que nos importaba de verdad eran las 120 cajas de libros que teníamos". 

Además de sus hijos, hoy más de 1.000 niños y jóvenes se han beneficiado con el método. Por ejemplo, Luigi Melani empezó a los 11 años Ingeniería Química en la Universidad de Los Andes; Esteban González, de 18 años, ha representado a Colombia en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas y es candidato a un doctorado en la Universidad de Princeton; Camilo Vargas, de 14 años, cursa cuarto semestre de Matemáticas; Jónathan Hanna, invidente, es pianista;  Luis Arteaga sufre parálisis cerebral y no obstante estudia Química en La Nacional; Nicolás Gómez, que sufre de sordera profunda, ingresó a la universidad el año pasado.

El secreto del método de Magdalena está en la estimulación temprana, pues numerosos estudios científicos indican que hasta los cinco años una persona aprende en forma intensa lo que le enseñan. Después de esa edad, el cerebro va perdiendo su plasticidad en forma progresiva y el aprendizaje se hace más lento. "Si el cerebro no es estimulado, las capacidades excepcionales se debilitan -explica Magdalena-. En la práctica, lo que no se usa se atrofia".

El método es aplicado hoy en 16 colegios del país, como el Colegio Calatrava de Bogotá, ciudad donde hoy vive Magdalena. Y aunque muchos piensan que el aprendizaje temprano les roba a los niños parte de su vida infantil,  Magdalena los contradice en forma enfática: "El conocimiento es un goce y no traumatiza ni envejece. Además, cuando uno conoce es más feliz porque se hace dueño de su propio porvenir".

Para Magdalena lo más importante  son el conocimiento y las ciencias. Por eso en forma irónica asegura que "en Colombia hay gente tan pobre, tan pobre, que sólo tiene dinero". Ella dice que sus hijos y sus alumnos no son genios en el sentido de que tienen un coeficiente intelectual muy alto, sino porque al haber tenido la oportunidad de una enseñanza precoz que les estimuló sus talentos, "han puesto su conocimiento al servicio de los demás para devolver parte de lo que han recibido". 

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