(Página 3 de 3)
Como veterano de Corea tenía experiencia en el combate y por eso fue enviado a los Llanos Orientales en los años 50 para combatir a la guerrilla liberal, liderada por Guadalupe Salcedo, y luego a la de Tirofijo. Y fue allí cuando recibió la noticia de su ascenso a jefe técnico que aún ostenta.
Viudo hace más de cuatro años, Valverde vive con dos de sus 22 nietos y desempeña sus funciones con el mismo entusiasmo de siempre. En sus ratos libres se echa sus canas al aire y se toma unas cervezas. Oye música mexicana y le gusta bailar tango. Dice que tiene una amiga joven, que se siente feliz y que no piensa en la muerte, pero advierte que desea ser cremado: "Quiero que lancen mis cenizas al mar donde seguiré viviendo por siempre".
Por Germán Danilo Hernández, Cartagena.