El fanático

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JORGE ALBERTO Barón es la Biblia en lo que se refiere a Pink Floyd, la famosa banda británica de rock. Su disco duro, su memoria, guarda fechas, nombres, lugares, discografía, biografías, letras de canciones, rupturas, conciertos, giras..., todo lo imaginable sobre la banda que ha trabajado los subgéneros de rock progresivo, psicodélico y espacial, la primera que produjo videos y películas musicales a partir de sus trabajos, la misma que en los años 70 vendió más discos en todo el mundo, sólo superada por ABBA.

La banda, que nació el 5 de junio de 1964 a partir de una anterior que usó varios nombres, luego se llamó The Pink Floyd Sound y que finalmente fue sólo Pink Floyd, en homenaje a dos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council. La misma banda que hicieron famosa Syd Barret, compositor, vocalista y guitarrista de 1965 a 1968; David Gilmour, compositor, vocalista y guitarrista desde 1968; Rick Wright, tecladista, y compositor y vocalista ocasional desde 1965, y quien dejó el grupo entre 1979 y 1987; Nick Mason, baterista, percusionista, compositor y vocalista ocasional desde 1965, y Roger Waters, compositor, vocalista y bajista, y guitarrista ocasional de 1965 a1985. Barón puede recitar, impasible, todos esos detalles de la historia del grupo y de sus integrantes, de sus separaciones, de sus composiciones y de sus conciertos, como si se tratara de grabadora puesta en on. Y es que al lado de la música de Brahms, la de Pink Floyd acapara toda su admiración y afectos.

El amor de Barón por el grupo británico empezó en 1975, cuando apenas era un estudiante de bachillerato en el Instituto Cooperativo Calasancio. Ese año, un amigo que recibía directamente de Estados Unidos todos los buenos discos de rock que salían al mercado, le dejó oír una nueva adquisición: The Dark Side of The Moon (El lado oscuro de la luna), un álbum negro con un prisma y un arco iris en la portada. "La primera vez que lo oímos fue a bajo volumen porque la mamá de mi amigo estaba viendo televisión -recuerda-. Me sorprendieron mucho los despertadores, las cajas registradoras y los demás sonidos novedosos de ese trabajo".

Desde ese momento, la música de Pink Floyd se convirtió en obsesión. Gracias al mismo amigo logró escuchar el célebre Wish You Were Here (Ojalá estuvieras aquí) un par de semanas después de su lanzamiento a finales de 1975 y luego inició una colección sobre la banda cuya primera piedra fue el libro Pink Floyd, de Jean Marie Leduc.

Cuando la disquera CBS -hoy Sony BMG- empezó a prensar en el país los álbumes del grupo, Barón pudo agregarlos a su colección, una colección que hoy consta de decenas de acetatos y libros, 50 camisetas, una chaqueta conmemorativa, 15 películas originales, 20 afiches, 12 gorras y más de 200 discos compactos de la banda, que incluyen registros extraoficiales, conciertos piratas y trabajos de sus miembros como solistas.

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