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Sin tregua
Obligado a interrumpir sus estudios de Sociología por un paro en la Universidad Nacional, Barón fue impulsado por su madre a trabajar. Como se sentía bueno para las letras, le propuso a la Junta de Acción Comunal de su barrio, Ciudad Jardín Norte, hacer un periódico de la comunidad: Ciudad Jardín Hoy. "Fue una lucha sostenerlo porque los líderes comunales sentían que buscar publicidad era dizque venderse al capitalismo -cuenta Barón-. Primero me ayudaban dos amigos, pero al cuarto número me quedé haciéndolo todo yo, como Waters en Pink Floyd".
Con ese fogueo, en 1996 escribió Introducción a Pink Floyd, un folleto que imprimió en fotocopias y al que le pegó fotografías de la banda. "Empecé a ofrecerlo en universidades y colegios pero la indiferencia de algunos me hizo entender que mucha gente le hace el feo a Pink Floyd", dice Barón. Luego empezó a divulgar el folleto por partes en una publicación suya, El diario de Jorge Alberto Barón. "Lo lancé para competirle a El Tiempo -dice sin inmutarse-. Pero hacerlo todo uno solo es muy difícil". Y como no se da tregua este año piensa lanzar, también en fotocopias, una tercera edición de su Introducción a Pink Floyd.
Alguna vez Gustavo Gómez, hoy director del programa Hoy por hoy de Caracol, publicó en Cromos una nota sobre Barón, que esperaba respuesta por parte de fanáticos de la banda. Hoy conserva lo que él llama "74 cartas llenas de secretos", que le enviaron personas interesadas en pertenecer al Círculo Internacional de Conocedores del Sonido de Pink Floyd, un club de fanáticos que no prosperó, pero que Barón no pierde la esperanza de revivir con ayuda de Internet.
Tanto fanatismo por Pink Floyd permiten pensar que Barón está feliz como el que más por la visita de Roger Waters a Bogotá este 9 de marzo. Sin embargo, no expresa emoción alguna y eso que dos días después del concierto se conmemoran 40 años del lanzamiento del primer sencillo de la banda, una banda que para Barón siempre será un grupo de cinco al que le ha invertido en 32 años "más de 10 millones de pesos en compra de discos y de merchandising legal". Y remata Barón: "Si hubiera justicia en este mundo, el mismo Roger Waters tendría que haberme invitado al concierto".
Barón aun conserva la esperanza de que algún medio de comunicación le expida una credencial para asistir al concierto y estar cerca del ex bajista de la banda. "Si no se puede, pues igual escucharé el concierto desde afuera", dice. Para prepararse, desde hace tres semanas está oyendo a Roger Waters. Quiere sentir su música, así sea desde el lado oscuro de la luna.