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Los alcaldes de Medellín, Alonso Salazar, y de Cali, Jorge Iván Ospina, tienen en la inseguridad de sus ciudades su mayor dolor de cabeza. Así lo revela una encuesta hecha por CAMBIO a finales del año pasado con los 21 concejales de Medellín y los 21 de Cali, en la que los dos mandatarios salen con saldo rojo en materia de seguridad: Salazar con 2,94 y Ospina con 2,97.
La baja calificación que los concejales dan a sus alcaldes en este asunto coincide con las conclusiones del estudio que el año pasado dio a conocer la Corporación Nuevo Arco Iris, según el cual en los últimos meses la seguridad en las ciudades ha sufrido un fuerte deterioro. Y además concuerda con la percepción de medellinenses y caleños, que asocian la creciente inseguridad con la proliferación de bandas de narcotraficantes enfrentadas por el control del negocio.
En otros frentes, como movilidad, lucha contra la corrupción, educación, vivienda y salud, los dos mandatarios recibieron el reconocimiento de los ediles. En el caso de Salazar, por ejemplo, el manejo de algunos asuntos alcanzó notas por encima de 4,0 -en una escala de 1 a 5-, como la lucha contra la corrupción y la educación. A Ospina, por su parte, los ediles también le reconocen la lucha contra la corrupción y los logros en educación y en vivienda.
Medellín
La situación de inseguridad en Medellín es crítica y ha llegado a niveles semejantes a los de las peores épocas del narcoterrorismo de Pablo Escobar: la tasa de homicidios alcanzó la cifra récord de 73 casos por cada 100.000 habitantes el año pasado, la más alta en las últimas décadas. Además, frente al 72 por ciento de los ciudadanos que decían sentirse seguros en 2008, hoy son el 49 por ciento.
La inseguridad es atribuida, sobre todo, a la acción de bandas de narcotraficantes y desmovilizados que se pelean por el control del negocio y de otras actividades ilegales como la prostitución, y que han convertido las comunas en territorio de guerra. El alcalde Salazar lo explica como el resultado de venganzas y cuentas de cobro entre ellas, y señala, además, que por miedo han bajado las denuncias, que pasaron del 52 por ciento en 2006 al 35 por ciento en 2009.
Hasta el momento, las medidas adoptadas por la administración como el aumento del pie de fuerza de la Policía, los pactos de no agresión entre los líderes de las bandas y el desarme voluntario, no han mostrado los resultados esperados. De ahí, la solicitud de mayor colaboración por parte del gobierno central, que ordenó la ocupación de varias comunas por parte del Ejército a finales del año pasado.
Analistas consultados por CAMBIO sostienen que si bien es cierto que la inseguridad en Medellín es preocupante, no puede desconocerse que el Gobierno no midió suficientemente las implicaciones de la desmovilización de 4.000 combatientes de las Auc, de los cuales el 10 por ciento hacen hoy parte de organizaciones criminales.
Pero los concejales encuestados por CAMBIO bajo el anonimato, califican mejor la gestión de Salazar en otros frentes, como salud, vivienda, lucha contra la corrupción y educación. Un frente en el que Salazar pasa raspando es en el de movilidad, con 3,26.
Cali
En Cali, el alcalde Jorge Iván Ospina sale también mal librado en seguridad. Los concejales lo rajan con 2,97 en la lucha contra las organizaciones criminales, pero le reconocen lo que ha hecho en la lucha contra la corrupción, en movilidad y frentes sociales como educación, vivienda y salud (ver gráfico).