Cada año 450.000 menores dejan las aulas para dedicarse a otras labores

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Pero los expertos coinciden en que los esfuerzos serán en vano si el Gobierno no concede a la educación un lugar de privilegio en la agenda política y le destina un porcentaje más alto del presupuesto. Según la Contraloría, el gasto público en educación básica como porcentaje del PIB decreció del 3,3 por ciento en 2000, a 3 por ciento hoy, y en educación superior ha venido cayendo en forma constante, de 0,52 por ciento en 2000, a 0,35 por ciento hoy.  "El hecho de que la mayoría de los jóvenes solo reciba una educación mínima, carente de las competencias básicas requeridas para el trabajo, implica su exclusión social y económica, y está estrechamente relacionado con nuestra problemática de violencia, guerra interna y delincuencia", señala la Contraloría. 

Por su parte, el consultor Jorge Vallejo sostiene que si todos los problemas del país se siguen viendo desde la óptica de la guerra, "no habrá mayores avances sociales y se perpetuará la desigualdad". Y remata diciendo: "El conflicto se lleva todo el presupuesto y a lo social llega muy poco". Es necesario invertir el orden de prioridades.

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